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ODONTOINNOVA

El blog de la innovación docente en Odontología

LA DIRECCIÓN DE LA INNOVACIÓN

Gleyvis Coro-Montanet Profesora de Universidad Blog ODONTOINNOVA Publicado 29 Noviembre 2015

Varios estudios de la evolución del proceso de mejora en el ámbito académico, sitúan los orígenes de la innovación en la acción solitaria y esforzada de una única persona (el Lone Ranger o Llanero solitario) que con un trabajo esforzado e independiente del deseo o consentimiento de la institución, comienza a introducir cambios de discreto calado y avance lento.
Desde esta perspectiva, la innovación describe una trayectoria ascendente y expansiva que termina (o no) por “contaminar” positivamente a todos los elementos de la comunidad educativa.
Sin embargo, en ocasiones, el proceso de mejora es invertido: parte del estímulo, esfuerzo e investigación de los entes directivos; ya por previsión, por necesidad de las academias de no quedarse a la zaga o porque existen verdaderos innovadores pioneros en los estratos decisores.
La titulación de odontología de la Universidad Europea de Madrid, se sumerge en un proceso de cambio para la mejora que presume de estas características.
Múltiples son las ventajas en ganancia de tiempo, movilización de estructuras y facilidad de trabajo.
Por tal motivo, Odontoinnova, ha decidido entrevistar a las implicadas:

Margarita Gómez Sánchez. Directora de Departamento de Odontología I y CFGS de Higiene Bucodental.

¿Qué te ha motivado a investigar, generar y coordinar cambios de calado tecnológico y metodológico de elevado calibre en la titulación que diriges? ¿Dónde percibes las principales fortalezas?

Como directora de departamento siempre me ha preocupado la formación que recibían nuestros alumnos, sobre todo en su etapa anterior a la clínica y a la atención de pacientes; garantizar su seguridad ha sido nuestra prioridad, así como mejorar la confianza de nuestros estudiantes en sus capacidades.
Con la experiencia de estos años, me di cuenta de que aunque la formación preclínica era buena, desde un punto de vista técnico, la brecha entre la simulación y la clínica era muy grande, por lo que nuestros alumnos tenían que enfrentarse a nuevas situaciones cuando llegaban a la misma; situaciones que no habían experimentado con anterioridad y que debían resolver delante de un paciente.

Por todo esto, vimos la necesidad de cambiar nuestra manera de enseñar, de ser diferentes, de traer la realidad a nuestros laboratorios preclínicos e iniciamos un camino de investigación, de búsqueda de nuevas tecnologías y lo más importante: conseguir transformar un modelo pedagógico tradicionalista -asentado desde hace décadas en las titulaciones de Odontología- por una forma innovadora de enseñar.

Las principales fortalezas están en las personas porque hemos sido capaces de transmitir esta necesidad de cambio, de ilusionar a los profesores y de hacerles partícipes de toda esta aventura y gracias al trabajo, al apoyo y al esfuerzo de todos, esto se va a conseguir. Sin duda es el equipo lo que nos hace fuertes y esto nos hace superar las adversidades que estamos encontrando.
Los cambios siempre hacen que aparezcan resistencias, pero creer en este proyecto y poder formar parte de él es lo que nos está haciendo vencer las dificultades.

Ana Suárez García. Directora del Departamento de Odontología II y Postgrados.

Eres una directiva de alto nivel de creatividad y manejo integral de elementos y conocimientos tecnológicos ¿Influyen estos elementos propios en tu gestión innovadora?¿En qué medida te ha aportado tu audacia y formación para asumir y dirigir la mejora educativa?

Quizás no soy muy original a la hora de expresarme verbalmente, pero me gusta utilizar citas de personas a las que admiro, como Steve Jobs, quien afirmó: “Si tu trabajo va a llenar gran parte de tu vida, la única manera de estar realmente satisfecho es hacer lo que creas es un gran trabajo y la única manera de hacerlo es amar lo que haces. Si no lo has encontrado aún, sigue buscando. Como con todo lo que tiene que ver con el corazón, sabrás cuando lo hayas encontrado.”
Esta líneas confirman mi actual trayectoria profesional en la que intento unificar creatividad con la formación universitaria para proponer, junto a mi equipo, ideas innovadoras que supongan un cambio en la forma de impartir docencia por parte de los profesores y de asimilar nuevos conceptos por parte de los alumnos.

Todo parte de una idea que se incuba y se mima hasta que empieza a dar sus frutos y creo que formo parte de un gran equipo muy capacitado en crear esa idea y de formar a las personas adecuadas que permitan llevar a cabo el desarrollo y funcionamiento de la misma. Hoy por hoy, todas las ideas, queramos o no, nacen con un apoyo tecnológico, sea en su creación, desarrollo o puesta en marcha; por lo que efectivamente el conocimiento o curiosidad por todos los aspectos tecnológicos actuales ayudan y mucho a la innovación dentro del mundo universitario.

He tenido la suerte de interesarme por aspectos muy dispares, desde una formación técnica en odontología, así como en otros aspectos creativos como la fotografía. La curiosidad por pensar más allá de lo que suponía que debía ser, me hace cuestionarme diariamente cómo se podrían mejorar las cosas -desde una forma de aprender, hasta un problema clínico o un problema cotidiano. No obstante, si esta curiosidad no viene respaldada por una institución que te toque el hombro y te diga “Creo en ti, dime qué necesitas”, así como por un excelente grupo de personas que forman parte de todo este proyecto educativo, es probable que esas ideas se las lleve el viento.
He de admitir que desde que formo parte de la UEM he conseguido realizar muchos de los proyectos que tenía pensados, debido a que he encontrado un equipo estable y consolidado y un soporte constante. Es por ello que desde hace 5 años realicé un giro de 180º, cambiando mi trayectoria profesional para dejar a un lado mi desempeño clínico y dedicar la mayor parte de mi tiempo a la educación universitaria en sus múltiples vertientes como son la docencia, investigación, gestión, así como en la innovación.

María José Muñoz Leal. Vicedecana de Odontología.

Uno de los aspectos más comunes en la gestión de la innovación, es la tendencia a controlar los niveles de osadía en la generación de cambios y mejoras, por
temor al riesgo. En odontología en la Universidad Europea de Madrid se están introduciendo cambios tecnológicos y metodológicos de importante calado. ¿Qué te ha significado asumir ese reto?

Para mí ha implicado un gran desafío y una tarea apasionante porque me permite completar la triada que creo que todo proceso en innovación en educación en odontología debe contemplar: por una parte el aspecto pedagógico liderada por los docentes sobre el cual debe pivotar toda revolución en educación; el aspecto tecnológico que es el que aporta las herramientas para llegar al alumno y a la vez conectarlo con la realidad que queremos recrear lo más cercano posible a lo que sucederá en su profesión y una parte no menos importante que es la gestión de talento y recursos que debe de existir acompañando todo esto.

La gestión, para mí, no se encuentra en la punta de una pirámide, encabezando una estructura vertical o dentro de 4 paredes, sino más bien debería desarrollarse en una organización de manera concéntrica y donde sus “capas” interactúen intensamente; y esta visión que compartimos los que estamos trabajando en la titulación es la dinámica que estamos implementando.

Mi función no sólo es apostar por el cambio como tú bien mencionas, sino dimensionarlo y planificarlo. Toda decisión implica un riesgo –positivo o negativo- y ello se basa en un profundo conocimiento de la organización interna en cuanto a capacidades y recursos, y también conocer el exterior: las tendencias en el sector, conocer sobre innovación en docencia, tecnología, etc. y con todo ello, intentar predecir lo que sucederá. Evidentemente siempre existe un margen de error, pero este se minimiza cuando hay una planificación dentro de un proyecto estratégico a largo plazo.

Por ello, la gestión sería más bien la capa externa y llena de poros a través de los cuales la estructura respira y se alimenta de lo que sucede en el exterior: aprendemos, nos adaptamos a lo que sucede en el exterior, lo analizamos, ensayamos –y también erramos, también esto es parte de la innovación-, avanzamos y devolvemos al exterior nuestro aporte.

Como has experimentado, en este proceso es fundamental la comunicación y la confianza de que somos un equipo que avanza hacia la misma dirección.

Soy consciente que los cambios no siempre son percibidos con la inmediatez que nos gustaría, pero confío en que estamos haciendo un gran trabajo de equipo, que seguro no sólo nos reportará mejorar como titulación, sino aportar a la sociedad desde la perspectiva de la formación de los futuros profesionales de la odontología.

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