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El blog de José María Palomares

Comunicar en público

José María Palomares Profesor y director de comunicación Blog Comunicando Publicado 10 Agosto 2016

Frecuentemente nos enfrentamos a la preparación de una presentación de una forma bastante mecánica. Solemos empezar conectando el ordenador y abriendo el power point. A partir de ahí, empezamos a recopilar contenidos (casi siempre otras presentaciones) y nos ponemos a trabajar en modo “corta y pega”.

Se nos olvida, por tanto, cuál es el verdadero propósito de nuestra presentación. Puede ser que nuestro jefe nos haya pedido que presentemos el plan de lanzamiento de un nuevo producto, puede ser que tengamos que explicar la reorganización de nuestro departamento o puede que tengamos que justificar la razón por la que queremos contratar a un nuevo vendedor.

Si buscamos un denominador común a todas estas situaciones nos encontraremos con que en todos los casos tenemos que vender una idea o, como dirían los expertos en personal branding, vendernos a nosotros mismos. Además, a fin de cuentas, nos toca vivir en un entorno competitivo en el que tenemos necesariamente que diferenciarnos. Si estamos haciendo una presentación en el Comité de Dirección de nuestra compañía, en realidad estamos compitiendo con el resto de personas (y, por tanto, de proyectos) que presentan ese día. Si estamos intentando influir a nuestro equipo para que actúe en determinada dirección, estamos compitiendo con la rutina diaria y con la fuerza que intenta evitar el cambio a toda costa. Si nos estamos ofreciendo como candidatos a un proceso de selección, estamos compitiendo con todos los demás. Hay una frase de Seth Godin, el famoso gurú americano del marketing, que define todo esto muy bien: “Hacer una presentación es hacer una venta emocional”.

Si partimos de esta premisa y aplicamos la lógica del proceso comercial a nuestra presentación tendremos muchas más posibilidades de que el resultado sea efectivo y consigamos vender nuestra idea a la persona o personas que nos están escuchando. Es importante aclarar que vender en este contexto equivale a decir muchas otras cosas: persuadir, motivar, influir, convencer, informar, etc. En cuanto al reparto de papeles, nosotros seríamos los vendedores, nuestro mensaje clave sería el producto y nuestra audiencia sería el cliente.

Llegados a este punto y utilizando correctamente las técnicas y metodologías adecuadas, nuestra labor será mucho más sencilla.

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