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Deja que te cuente mi historia

Lo primero de todo, y antes de hablar sobre mi, es presentar a los verdaderos protagonistas de este blog: mis amigos. Personas con las que convivo y en las que me baso para crear un conjunto de personajes. Unos llegan y se van, otros se quedan un poco mas, algunos vuleven pasado un tiempo, y luego están los que siempre permanecen a tu lado. Ellos no existen, pero lo parece; y las historietas, anéctodas y problemas que cuentan pueden parecer pura ficción, pero como en las mejores películas...está basado en hechos reales. Y de mi solo decir que tengo 22 años y este año terminé la carrera de Periodismo

Sin dos dedos de frente

egarcia . Blog Publicado 03 Febrero 2009

Una pareja entra en un VIPS a las 7 de la tarde, hora en la que la mayoría de los clientes se encuentran merendando y algún turista extranjero, cenando. Un camarero se ocupa de atender lo mejor que puede las 12 mesas que le tocan. Hay bastante gente, y las mesas no son precisamente individuales.

En medio de todo este lío la pareja se siente y mira con toda tranquilidad la carta, pidiendo más tiempo al camarero las dos veces que se acerca a preguntar qué quieren tomar. Al final, tienen que hacer una seña al hombre para que se acerque.

-Queremos dos cafés. Uno descafeinado, en taza de desayuno, con leche desnatada muy caliente y dos sobres de azúcar. El otro un capuccino con leche normal pero templadita, mucha nata y sacarina. Por favor.

El camarero mira al techo y se va. La pareja se queda en silencio. Él mira el plano de Madrid y ella revisa su teléfono móvil. Después de un buen rato se dan cuenta de que los cafés no llegan. Se remueven en los asientos incómodos y se dedican a lanzar miradas asesinas al camarero, que se encuentra llevando a toda prisa de un lado para otro una bandeja gigante llena de helados, batidos, tortitas, sándwiches….

Por fin llega el café. Un café. No tiene nata pero viene con dos sobres de sacarina. ¡Qué dilema! El silencio termina y por primera vez en todo ese tiempo empiezan a hablar:

-¡Qué vergüenza!
-¡Este camarero no se entera de nada!
-Míralo. Ahí sigue de un lado para otro. Como si no hubiera pasado nada.
-¡Llámale! Vamos a reclamar el café que falta.
-Mejor no. A saber lo que tarda y cómo lo trae. Tómate tu este.
-¿Yo? ¿Estas loca? A ver si no es descafeinado y no duermo en toda la noche. Que esta hora es muy mala. Tómalo tu, tranquila.
-Mejor no. A ver si va a tener la leche desnatada y me muero de asco. Pide la cuenta.

EL hombre llama al camarero. Se acerca y le pide la cuenta:

-La cuenta. Y rápido que tenemos prisa.

El camarero se va y viene al momento con la cuenta. La pareja deja el precio exacto y se levanta. Se ponen las gafas de sol y se van cogidos del brazo sin mirar al camarero que les desea buenas tarde.

A la salida, pueden observar como la calle donde se encuentran está llena de cafeterías con terrazas.

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