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La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

Temas de actualidad económica y empresarial nacional e internacional, organización, dirección y estrategia empresarial, panorama y nuevas tendencias en los negocios, emprendimiento, capital humano.

Inocencio Arroy... (no verificado)
29 Junio 2016 02:51 pm Responder

Interesante cuestión que vuelve a poner de manifiesto el profesor Máximo Cortes, ¿cuál es la dimensión optima de la empresa?, ¿Cuál es el “core” vital sin el cual una organización económica no puede sobrevivir? Como economista tengo que decir el mercado es sabio y eficiente, generando los mecanismos adecuados para que los operadores obtengan los mejores resultados y se depuren las ineficiencias. Por otro lado, como profesionales de la economía de empresa, debemos ser capaces de identificar y analizar los fenómenos que surgen en el mercado, permitiendo emitir opiniones que faciliten a las organizaciones económicas identificar aquellos cambios estructurales relevantes, de forma que, si no son capaces de generarlos por su propia iniciativa o creatividad, si puedan desarrollar las técnicas y gestiones necesarias destinadas a mantener su nivel de eficiencia y por lo tanto de supervivencia. En los años ochenta, aparecieron profesionales (tiburones financieros) que eran capaces de identificar grandes corporaciones que, gracias a negocios eficientes y lucrativos habían crecido hasta convertirse en enormes mastodontes económicos con grandes ineficiencias. Los “tiburones” financieros identificaban dichas empresas y tras adquirirlas en procesos de adquisiciones hostiles, las troceaban, limpiando de elementos ineficientes y preservando aquellas divisiones, o empresas del grupo que realmente eran los creadores de riqueza. En el corto plazo esta actividad generaba un brusco adelgazamiento de la economía, sin embargo, gracias a esa depuración se conseguían empresas más eficientes y generadoras de nueva riqueza. Otro fenómeno económico es el mostrado por el Profesor Máximo Cortes. Una de las mayores pesadillas de cualquier empresa, y por consiguiente de su financiero y del consejo de administración, es llevar los costes fijos a su mínima expresión, porque son estos los que lastran una gran compañía en época de crisis, dificultando y retrasando los ajustes necesarios para redimensionar adecuadamente una empresa. En esta situación la tentación más acuciante del directivo es convertir toda la estructura de la compañía en coste variable, de forma que se externalizan, subcontratan y se sacan de la empresa la mayor cantidad de áreas, divisiones o tareas posibles. El crecimiento de las ultimas décadas de las empresas de “outsourcing”, como por ejemplo Accenture, Indra Sistemas, Internacional Business Machines, Telefónica, y otros, ha sido al albur del adelgazamiento de las empresas. Sobre este fenómeno hay que hacer dos reflexiones prácticas, en concreto dos casos reales. A saber, Pescanova, gran multinacional de la pesca y de la producción de productos alimenticios, en el afán de abarcar una mayor cuota de mercado con una dimensión reducida, opta por adquirir producción de terceros y envasarla y venderla con marca propia, suministrando a grandes distribuidoras comerciales. Algunas de estas pequeñas empresas pescadoras, suministraban su, peor mercancía, o mercancía de baja calidad, a Pescanova, de forma que los niveles de satisfacción de las grandes superficies, con los productos de Pescanova, cayó, propiciando que las pequeñas empresas accedieran a suculentos contratos con las distribuidoras. Otra situación provocada por la externalización de actividades la podemos ver en el éxito de Mercandona en el mercado de la distribución. Grandes marcas de productos de gran consumo, subcontrataban su producción, cediendo conocimientos, tecnología, procedimientos y, como no, patentes de composición, a pequeños productores que fabricaban sus productos, haciendo soportar el coste de estructura a esos subcontratados. Esta mejora en gestión no tiene su correspondiente reflejo en el producto o en el precio, sino que se mantienen estos amparados en una imagen de marca poderosa. Mercadona, entre otros, detecta dicha inconsistencia, y es capaz de conseguir fabricantes de productos con iguales calidades a los de las marcas comerciales tradicionales que fabrican productos marca “Mercadona” (Marcas Blancas) a unos precios muy competitivos, desplazando en el mercado a las marcas tradicionales. En estos dos ejemplos observamos que si la empresa, en su afán de convertir todo coste en variable, “pierde” aquellos elementos que le son propios puede ser sustituido con mucha rapidez a favor de otros competidores del mercado.

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