UEM

La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

Temas de actualidad económica y empresarial nacional e internacional, organización, dirección y estrategia empresarial, panorama y nuevas tendencias en los negocios, emprendimiento, capital humano.

Inocencio Arroy... (no verificado)
27 Abril 2016 04:02 pm Responder

De nuevo nos encontramos con una apreciación aguda por parte del profesor Máximo Cortes, que quiere abrir un debate reflexivo sobre las consecuencias de la internacionalidad de los capitales financieros y su impacto en los operadores productivos de la economía. En el artículo se aprecian elementos de reflexión interesante, así se pone de manifiesto que el crecimiento empresarial va inexorablemente aparejado con la búsqueda de financiación en mercados internacionales, dado que la financiación básica (financiación bancaria, autocapitalizacion y líneas de proveedores), ya no son suficiente. Esa apertura a las fuentes de financiación de los mercados, modifica los equilibrios de poder y, por tanto, los objetivos primarios de las empresas, que tienen que dar cabida a las expectativas de los nuevos inversores. Otro punto de reflexión interesante, es el cambio de los mercados financieros “tradicionales” formado por bancos e inversores directos (accionistas), el peso que cada vez toman los inversores profesionales, fondos de inversión, capital riesgo, fondos de pensiones y organizaciones de inversión de todo tipo, también provocan los desplazamientos de los equilibrios de poder y objetivos primarios de las organizaciones empresariales. Los fondos de inversión tienen la obligación de generar una seguridad y rentabilidad a sus partícipes a corto plazo, y así mantener su valor añadido frente a fórmulas de ahorro tradicionales. No cabe duda que el accionista, como propietario, de la empresa en su parte alícuota, tiene el derecho de influir en la decisión de gestión de la compañía, pero la presión del crecimiento, puede llevar a las empresas a la búsqueda de recursos financieros, y la dinámica de los mercados puede provocar la aparición de inversores cuyos objetivos no sean paralelos, o incluso puedan entrar en conflictos con los originarios de las empresas, cuestionado el propio espíritu o, incluso, la viabilidad económica de la actividad productiva. Es evidente que el profesor Máximo presenta un ámbito de reflexión con claras consecuencias económicas, legales y regulatorias.