UEM

Club de ArquiLectura

"Hay muchas veces libros sin Doctor que los lea; hay también otras Doctores que carecen de Libros: lo uno y lo otro es perjudicial en la República, y así en la Arquitectura si no se leen son superfluos los Libros". (Juan Caramuel, 1678)

TAL COMO SOMOS = THE WAY WE ARE

Carlos Javier Irisarri Martínez Profesor de Deontología e Historia del Arte y Arquitectura Blog Club de ArquiLectura Publicado 27 Octubre 2014

Son escasos los libros que se han ocupado de la extraña y sin embargo apasionante profesión de arquitecto, en contraste con la enorme bibliografía que ha generado su producción. Y entre ellos, aun son más raros los que han realizado una aproximación crítica a sus vicios, cuestionándose el porqué de hábitos que sólo dificultan el ejercicio profesional pero que son sin embargo realmente difíciles de extirpar de lo más profundo del ideario del arquitecto.

 

 

Sobresale en este sentido la premiada propuesta de este mes, Architecture: The Story of the Practice (ISBN 978-0262531122), un estudio de la californiana Dana Cuff sobre modos y maneras de una profesión que lleva en crisis (en todos los sentidos) ya demasiado tiempo.

 

No hace mucho leí una ponencia sobre lo que -a mi juicio- debía cambiar en la profesión para que todo siguiera como siempre estuvo (así iba yo, como un nuevo Lampedusa). Pues bien, sorprendentemente, mis conclusiones estaban bastante cercanas a las que se extraen de este trabajo, lo cual por un lado me constata que no estaba yo muy equivocado y que hay gente mucho más inteligente pensando parecido, al menos en este tema.

 

Pero al mismo tiempo, no deja de resultarme inquietante que mis conclusiones se parezcan a las de una investigación… ¡de hace más de veinte años! Somos en muchas cosas rémoras de lo que sucede en Estados Unidos. ¿Puede ser que lo seamos también en lo que toca a la profesión de arquitecto? ¿No sería entonces sencillo saber por dónde discurrirá nuestro futuro, observando lo que pasa por ahí fuera? Tomando como premisa un libro como este, sus conclusiones y propuestas, bastaría entonces indagar sobre la deriva del arquitecto americano en las dos últimas décadas para, con mucha aproximación, saber hacia dónde nos dirigimos o incluso modificar el rumbo. Dicho de otro modo, al vecino ya le han afeitado las barbas. Ya sabemos qué tenemos que hacer con las nuestras.

 

 

There are few books that have dealt with the strange and yet exciting architectural profession, in contrast to the vast literature that has generated its production. And among them, are even rarer those having made a critical approach to their vices, wondering the reason for habits that only hinder the practice but are still really hard to remove from the depths of the ideology of the architect.

 

It is excels in this sense the winning proposal for this month, Architecture: The Story of the Practice (ISBN 978-0262531122), a study of the Californian Dana Cuff on ways and means of a profession that takes a too much lasting crisis (in all senses).

 

Not long ago I read a paper on which should change in the profession -in my view- for remaining everything as it has always been (that’s the way I went, like a new Lampedusa!). Well, surprisingly, my findings were quite close to those extracted from this work, which on one hand I found that I was not much wrong and that there are much smarter people thinking like that, at least on this issue.

 

At the same time, it remains disturbing that my findings resemble to those of an investigation... of over twenty years ago! We are followers for a lot of things that happens in the United States. Can it be that we are also playing like that in the architectural profession? Would not it be so easy to know where our future will run, observing what goes on out there? Taking as its premise a book like this, its conclusions and proposals, it would be enough to inquire about the drift of American architect in the last two decades, in a very approximately way, to know where we are going or even change course. In other words, the neighbor have been shaved their beards. So, we know what we have to do with ours.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook Share in LinkedIn
Comentarios
Deja un comentario