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Club de ArquiLectura

"Hay muchas veces libros sin Doctor que los lea; hay también otras Doctores que carecen de Libros: lo uno y lo otro es perjudicial en la República, y así en la Arquitectura si no se leen son superfluos los Libros". (Juan Caramuel, 1678)

¿QUIÉN TIENE MÁS EGO QUE UNA DIVA?

Carlos Javier Irisarri Martínez Profesor de Deontología e Historia del Arte y Arquitectura Blog Club de ArquiLectura Publicado 14 Noviembre 2012

La respuesta es obvia: un arquitecto… Y si no, que le pregunten a Deyan Sudjic, a quien acabamos de tener conferenciando en Madrid sobre cómo les gusta a algunos arquitectos arrimarse al poder.

 

De la comparación de egos entre divas y arquitectos se deduce que, si se juntan ambos, se generará una asombrosa confrontación de personalidades; éste es, precisamente, el tema que ocupa al libro de hoy. Por si esta premisa no fuera suficientemente atractiva, añadiré que no recuerdo ningún libro tan recomendado por amigos y conocidos muy dispares -pero todos de confianza-. Sin duda La diva en casa (ISBN 978-84-939327-1-8) lo merece, reciente lanzamiento de una joven pero ya notable casa editorial, Ediciones Asimétricas, apoyada por un numeroso grupo de micromecenas.

 

 

Podemos repetir la pregunta del título de otra manera: ¿puede una casa ser histriónica? Respuesta: dale a un arquitecto el cliente adecuado y siéntate a mirar. Con este punto de partida, el autor repasa las historias de un puñado de casas de artistas, todos variadas/os pero todos estrellas, encargadas a arquitectos muy diferentes, pero también todos estrellas. Y a estas historias, la aguda mirada de Bresnick sabe sacarles punta para proponernos claves, conflictos y consecuencias.

 

Si tuviera que elegir sin embargo una reflexión de todas las que produce este original relato, sin duda me parece especialmente atractiva la relativa a cómo enfrentarse a un encargo que no supone otra cosa que crear intimidad para clientes que han elegido el exhibicionismo como modo de vida, paradójicamente. Todo un reto, sin duda.

 

Y esto es lo que convierte en un estupendo acierto el proponer como paradigma la casa menos íntima, la glass house de Johnson, cliente y arquitecto al tiempo y auténtica star por encima de su propia obra, tan discutida.

Hasta la próxima entrada, una vez más.

 

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Comentarios (1)
Fernando Espuelas (no verificado)
5 Febrero 2016 12:18 pm Responder

Felicidades por elegir este libro que, entre otras cosas, nos hace sentir nostalgia por cierto tipo de cliente. Leyendo el texto de Bresnick, uno se da cuenta de lo difícil que es comapartir un mismo sueño, lo poco que dura muchas veces, y sin embargo lo excistante que resulta siempre.

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