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La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

Temas de actualidad económica y empresarial nacional e internacional, organización, dirección y estrategia empresarial, panorama y nuevas tendencias en los negocios, emprendimiento, capital humano.

A LAS PYMES LES CUESTA CRECER

Máximo Cortés Navajas Prof. Dr. D. Empresa Blog La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa Publicado 27 Octubre 2017

Las grandes empresas emblemáticas son claves en cualquier economía que se precie, como principal baluarte y motor de desarrollo. La marca país se sustenta en gran parte del buen hacer de las compañías que se generan en cada estado o nación, en los distintos sectores de actividad, convirtiéndose en su mejor carta de presentación. Por ello, resulta especialmente gratificante ver como empresas inicialmente modestas, consiguen, con esfuerzo y talento, emprender procesos de crecimiento e internacionalización, transformándose así en firmas y entidades con reconocimiento global, prestigiando al país del que son originarias, repercutiendo en su auge económico y creando riqueza y empleo

En España existen significativos casos al respecto. Como botón de muestra, por ejemplo, en el sector industrial de componentes de automoción (sector que deberá adaptarse y afrontar cambios, ante el empuje de los automóviles eléctricos frente a los convencionales); industrias familiares como Gestamp o el Grupo Antolín, emprendieron hace años espectaculares procesos de crecimiento. La firma burgalesa Antolín incrementó en 2016 un 51% su plantilla, elevándose a casi 27.000 trabajadores, gracias principalmente a la realización de adquisiciones en el mercado nacional (cuentan actualmente con 167 centros de producción en 26 países). Gestamp, empresa de la familia Ribera, ha elevado su plantilla en un 10% superando los 36.000 empleados (datos del estudio Top 100 Companies  Spain, elaborado por Statista). Han abierto este año cinco nuevas plantas y están construyendo una nueva en Japón.

Sin embargo, la realidad indica que el entramado empresarial sigue muy descompensado: en España más del 99% de empresas son pymes (y una gran proporción de ellas microempresas). Parecen por tanto escasas las compañías grandes, y más si se compara con países como Alemania, Inglaterra o Francia. Ocurre que, en muchos casos, las pymes adoptan posturas conservadoras y no se atreven a dar un paso adelante. Se refugian en su zona de confort y evitan embarcarse en nuevas iniciativas para su crecimiento. A este respecto, se pueden identificar una serie de motivos y barreras, de carácter endógeno y exógeno, que hacen desistir a las pymes de dejar de serlo:

  1. La incertidumbre coarta la asunción de riesgos; falta mentalidad, atrevimiento y también capacitación. Muchos gestores emprendedores, se han chocado y han tenido que luchar contra multitud de trabas y obstáculos en la creación y consolidación de sus negocios, por lo que cunde cierto desánimo y temor para abordar después aventuras de mayor calado, que implican un incremento de inversiones en estructura, instalaciones, tecnología y personal.

     

  2. La posición de dominio de las grandes firmas frena la expansión de las pymes y la introducción en nuevos mercados; el fuerte posicionamiento, control y poder de negociación de estas corporaciones hace que la lucha competitiva sea muy desigual en diversos sectores y que, por ello, las pymes no encuentren fórmulas ni ventajas para crecer frente a las gigantes multinacionales.

     

  3. La dificultad de obtener financiación tradicional y líneas de crédito para acometer nuevos proyectos, se ha hecho evidente en los últimos años, especialmente a raíz de la crisis económica global. Las pymes, para crecer, se ven en la tesitura de tirar de sus reservas y de su liquidez con el riesgo que esto implica, o ceder gran parte de su propiedad a otras compañías o grupos inversores.

     

  4. Bastantes pymes son de carácter familiar o de propiedad muy enraizada; son más reacias a incluir inversores externos (fundamentales para obtener los necesarios recursos en el proceso de crecimiento), que no sean de directa confianza, porque se pueden diluir la esencia, el control y la propiedad de la empresa. También son poco proclives a contratar gestores profesionales y asesores externos que inculquen nuevos procedimientos estratégicos. Por otro lado, a las pymes les cuesta retener talento; los empleados más destacados son captados por las multinacionales.

     

  5. Las iniciativas de expansión de las pymes muchas veces se limitan a exportaciones eventuales y misiones comerciales, auspiciadas por las cámaras de comercio y otros organismos. Aunque existen algunas propuestas, se necesitaría reforzar el apoyo institucional, más formación, asesoramiento y medidas de fomento y apoyo al crecimiento y la expansión, con objeto de que las pymes no se sientan solas o desamparadas cuando se decidan a dar el salto.

     

  6. Las pymes utilizan el asociacionismo para emprender acciones de mayor envergadura, pero manteniendo su estructura de pyme. Las tendencias actuales favorecen la subcontratación y externalización de actividades, las alianzas con partners, la digitalización, el funcionamiento online, por lo que pueden mantener su operatividad y ser competitivas con un tamaño ajustado, sin necesidad de incrementar su estructura física y sus plantillas.

     

  7. Una vez que se pasan las barreras de ser pequeña, mediana o grande (más de 50 y más de 250 empleados) se van contrayendo nuevas obligaciones legales que resultan incómodas: auditoría externa, formación de comité sindical, inspecciones, declaraciones complementarias…. Entras a jugar en una liga mucho más exigente en estas cuestiones. El temor a inspecciones y controles más estrictos se deriva también de que en el mundo de las pymes, siguen produciéndose algunas irregularidades derivadas de situaciones relativas a la economía sumergida, horas extras no declaradas, condiciones de trabajo y de instalaciones no adecuadas, medidas de prevención de riesgos insuficientes, etc.

     

  8. Además, el cambio de estatus puede derivarse en que se dejen de percibir incentivos fiscales, subvenciones, líneas de financiación y determinadas ayudas institucionales accesibles solo para pymes. Si bien hay que considerar que, proporcionalmente, a veces la carga impositiva resulta más insalvable y gravosa para las pequeñas empresas que para las grandes.

Las pymes son y seguirán siendo de forma natural, la base del sustento de la economía local y del empleo, y el foco de emprendimiento de cualquier país. Pero a partir de ese vivero, lo ideal es que en España se pueda incrementar, siguiendo el ejemplo de muchos antiguos y nuevos emprendedores referentes, el ratio de conversión de pymes a grandes empresas y que, en ese camino, se encuentren todo tipo de apoyos y medidas incentivadoras por parte de instituciones y organismos gubernamentales.

Hay que crear un marco regulatorio en este sentido, con planes normativos especiales de desarrollo y crecimiento a los que se puedan acoger las pymes durante un horizonte temporal previsto, con una serie de ventajas estipuladas y palpables. Y fomentar también si es el caso, las fusiones de pymes que sirvan para generar nuevas compañías potentes incrementadas de valor.

Todo esto, tendría que servir para continuar celebrando que, en el mapa mundial, figuren nuevas firmas industriales y de servicios made in Spain, como credencial que sitúe al país en el lugar que llegue a merecerse en el escalafón. Con ello saldremos ganando todos, sin olvidar que, la unión y comunión de intereses políticos y sociales, también juega un papel fundamental en tal misión.

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Comentarios (7)
CARMEN LÓPEZ (no verificado)
31 Octubre 2017 03:57 pm Responder

La verdad es que con todas las dificultades del día a día que sufren las pymes y la incertidumbre subyacente que pesa como una losa, hay que tener mucha voluntad y valor para acometer inversiones que permitan un significado crecimiento. El crecimiento de las empresas viene a veces casi impuesto y obligado por que las circunstancias lo propician y el éxito de un determinado negocio exige a los gestores que aprovechen esa oportunidad abierta de triunfar a lo grande. Y es ahí donde hay que tomar decisiones sobre la necesidad de buscar financiadores o inversores que permitan impulsar definitivamente el negocio.

ROBERTO ROLDÁN (no verificado)
2 Noviembre 2017 03:08 pm Responder

Me han resultado muy interesantes los distintos motivos expuestos que frenan el crecimiento de las pymes y pienso que están muy bien razonados. Creo que es verdad que a veces las barreras psicológicas impiden asumir riesgos necesarios para terminar de hacer crecer una empresa, especialmente porque requieren inversiones cuantiosas sin garantía total de poder rentabilizarlas, por lo que hay que pensárselo mucho. Hay casos de empresarios que han terminado por arruinarse al aventurarse en negocios de mayor dimensión y en nuevos mercados extranjeros sin tener la visión y preparación necesaria para ello.

James A. Mirrle... (no verificado)
5 Noviembre 2017 07:35 pm Responder

Como bien se refleja en su artículo, a las PYMES les cuesta crecer. Según El País, esto es debido a la previsión de aumento de desempleo en 2017; las dificultades de acceso al crédito; y la no digitalización de los procesos que genera pérdida de productividad y retorno económico. Basándonos en El Confidencial, se dice que en realidad son las propias PYMES las que no quieren crecer porque se enfrentan a distintos umbrales que lo impiden: la carga administrativa en las MicroPymes, los incentivos fiscales en las PYMES medianas y el mercado y la formación del capital humano en las PYMES grandes.

LUCÍA GÓMEZ (no verificado)
7 Noviembre 2017 03:55 pm Responder

Todas las personas que tienen o han tenido empresas a su cargo recalcan las dificultades y barreras para sacar el negocio adelante, especialmente en temas legales y fiscales, además de las cuestiones administrativas de tramitación, permisos, licencias y otras circunstancias. Creo, como se señala en el artículo, que es uno de los principales motivos que desaniman a los emprendedores para hacer crecer su empresa, además del riesgo por la inversión que se necesite hacer y la dificultad de acceder a financiación a un coste razonable.

Raúl de las Heras (no verificado)
26 Noviembre 2017 11:24 am Responder

En mi opinión, y según el artículo, la obtención de financiación para poder afrontar las inversiones en activos es uno de los factores que más pueden limitar en el día a día de la empresa. No sólo a la hora de afrontar una posible expansión o acometer una determinada compra o compaña sino a la hora de fundar una empresa familiar, las trabas y trámites con los bancos pueden frenar la fundación de una empresa. Una vez que la empresa ha sido fundada, y tras un periodo de crecimiento, la empresa familiar puede tener intención de crecer y pasar de ser una empresa pequeña a una media, este cambio puede suponer un verdadero problema en todos los departamentos y variables de la empresa, desde la contratación de nuevo personal, hasta los trámites legales o la parte fiscal. Con el crecimiento de la empresa familiar se puede dar el caso de la entrada de nuevo capital privado y ajeno a la empresa de un tercero, esta entrada de un nuevo socio puede hacer que la estrategia de calidad y búsqueda de la satisfacción del cliente quede en un segundo plano y se comience a apostar por la rentabilidad económica como único objetivo para satisfacer los deseos del nuevo inversor.

Leonardo Galán (no verificado)
28 Noviembre 2017 10:34 am Responder

Me gusta el artículo por que es algo real y a la vez me sorprende ver que es un 99% las pymes en España. Para algunos podrá sonar como buena noticia, dirán que existe una oportunidad grande de emprendimiento porque ya existe una red bastante fuerte para entrar en ella pero personalmente veo un potencial peligro para un futuro en un mundo globalizado en donde entra en competencia otros países que ostentan porcentajes diferentes donde si cuentan con empresas grandes. No olvidemos que en un mundo capitalista el pez gordo se come al pequeño, si estas empresas grandes logran de alguna forma entrar con agresividad en un mercado que están muy a gusto las pequeñas empresas sin lugar a dudas no podrán reaccionar frente a semejante amenaza. O bien el gobierno, o incluso ese 1% de empresas grandes españolas plantean estrategias o sino ese momento va a llegar donde ya no hay tiempo de maniobra.

Jaime Torroba (no verificado)
21 Diciembre 2017 06:26 pm Responder

Es interesante como en España las pequeñas y medianas empresas siguen sin arriesgar y salir de su zon de confort. Nos conformamos con nuestro pequeño mercado a nuestro alrededor y con los clientes de siempre. Pero la realidad es que las empresas que se han atrevido a innovar y expandirse se estan comiendo al resto. El caso mas claro es el de Mercadona que esta monopolizando el sector de supermercados gracias a su calidad, precio e innovacion y esta desbancando a los pequeños negocios de toda la vida por no arriesgarse e invertir para ampliar negocio. La realidad es que en nuestro pais nos sentimos comodos al tener cierta estabilidad y con eso nos basta en la mayoria de los casos, es por eso por lo que las pymes representan ese 99% del total de empresas de España. Nadie se atreve a crecer y esos 8 motivos resumen bastante bien el porque.

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