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La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

Temas de actualidad económica y empresarial nacional e internacional, organización, dirección y estrategia empresarial, panorama y nuevas tendencias en los negocios, emprendimiento, capital humano.

LA TRANSFORMACIÓN DE LOS NEGOCIOS

Máximo Cortés Navajas Prof. Dr. D. Empresa Blog La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa Publicado 01 Febrero 2018

Los efectos y las implicaciones de la actual “era digital”, parecen repercutir cada vez con más fuerza en el ámbito de la economía y los negocios, transformando paulatinamente los distintos sectores de actividad, alterándose así muchas de las reglas y procedimientos tradicionales. A esto hay que añadir nuevos enfoques estratégicos en la forma de fabricar y vender, ante la creciente vorágine competitiva en todos los ámbitos y niveles y las futuribles tendencias de consumo. En este sentido, vamos a comentar a continuación el panorama que atañe en concreto a tres sectores especialmente significativos y relevantes: banca y finanzas, automoción y telecomunicaciones.

Sector financiero y bancario: el mundo “fintech”.

La evolución tecnológica ha impactado especialmente en este sector y muchas entidades están acometiendo procesos de transformación digital, que afectan a sus procedimientos internos y a su operativa con los clientes. De hecho, el sector está derivando en gran medida a lo que se conoce en el argot como “fintech” (tecnología aplicada al ámbito financiero; utilización de las tecnologías de información y comunicación para generar y ofrecer diferentes servicios financieros). Tras el proceso de digitalización, trasciende también la idea de asumir estructuras más aligeradas con menores costes, que permitan operar con inversores y clientes con mayor eficiencia e interactividad. La reducción de oficinas bancarias es una evidencia y, a su vez, las oficinas existentes están cada vez más tecnificadas.

La premisa de los bancos será recuperar niveles de rentabilidad y, en muchos casos, será necesario seguir acometiendo fusiones de entidades, tanto a nivel nacional como internacional (según diversas fuentes desde 2007 se ha reducido en España el número de grupos bancarios un 44%). Las entidades financieras más pequeñas tendrán que justificar su rentabilidad si quieren seguir en solitario, lo que se antoja una misión cada vez más complicada. Las fusiones también se extienden a la operatividad en el sistema de cajeros y tarjetas bancarias.

Por otro lado, el sector tendrá que estar pendiente de la consolidación y recorrido de las monedas digitales como el bitcoin, planeando cómo se van a posicionar al respecto para poder sacar tajada. La gestión de datos y la potenciación e inclusión de nuevos servicios adicionales a los puramente financieros, son factores también a tener en cuenta en el mapa estratégico de los bancos.

Automoción: el reto del coche eléctrico.

Ante las cada vez mayores presiones legales e institucionales, la industria automovilística se enfrenta al reto de conseguir fabricar modelos menos contaminantes, ya sea con la innovación en componentes que permitan aligerar el peso de los vehículos para que consuman menos energía, o apostando por la fabricación de coches eléctricos e híbridos. Para ello, sería necesario que aflorasen las ayudas públicas a los compradores para que los altos precios de estos modelos se vean compensados, pero por el momento este empujón no termina de llegar.

La alta competencia hace que, para obtener rentabilidades, se necesiten reducir los costes a la máxima expresión de cada vehículo a fabricar; las plantas industriales en cada país de una misma marca se ven presionadas y compiten entre ellas para quedarse con la producción de cada modelo en cuestión. Esa presión se manifiesta en negociaciones a la baja de las condiciones salariales de los operarios, como en el caso de la fábrica Opel (recientemente adquirida por el grupo PSA) en Zaragoza con el nuevo modelo Corsa.

Por otro lado, ya más a medio plazo, se contempla un progresivo cambio en el sistema de venta tradicional del concesionario, donde las firmas podrán hacer venta directa a los clientes de sus modelos (como el caso de Tesla), se incrementarán las opciones y plataformas de compra por internet, creándose concesionarios virtuales (aunque siempre tendrán limitaciones respecto a los concesionarios físicos) y concesionarios de mantenimiento “multimarca”. Estas circunstancias, pueden incidir en una progresiva reducción de la red comercial actual. La incorporación de la conectividad digital y de las aplicaciones informáticas en los modernos vehículos, generará también un nuevo sistema de negocio asociado al entorno internet y la gestión de datos de los usuarios.

En España sigue siendo el principal sector industrial con una aportación del 9% al PIB. Una amenaza actual es el paulatino descenso de pedidos en el mercado británico por efectos del brexit, y el parón en otros mercados habituales como por ejemplo el turco, por cuestiones de situación de crisis local.

La producción de los vehículos sigue apostando por utilizar accesorios, tecnología y componentes fabricados por terceros, por lo que las plantas de fabricación se convierten en plantas de montaje de piezas. De ello se derivan los buenos resultados y el crecimiento de las empresas de componentes de automoción. Las tres grandes compañías nacionales, Gestamp, Antolín y Cie, han incrementado más de un 20% sus plantillas gracias (en total suman casi 90.000 trabajadores) gracias principalmente a su fuerte proyección en mercados exteriores, aspecto que sigue siendo vital para todo el sector, y extensible a la fabricación de transporte pesado y autobuses, donde están en juego concesiones y pedidos de diversas instituciones y gobiernos a nivel internacional, especialmente en países emergentes.

Telecomunicaciones: posicionarse ante la tecnología 5G.

El negocio de las telecomunicaciones parece que ha empezado a dar síntomas de resentirse y empieza a cuestionarse. La irrupción de la tecnología 5G y el ya archiconocido “internet de las cosas”, van a provocar un nuevo escenario en el que las grandes compañías tratarán de no quedarse descolocadas, por lo que la gestión de sus tarifas, la adaptación a las nuevas regulaciones, y su oferta de servicios adicionales (contenidos, canales, fútbol…) son retos que tendrán que asumir, si bien su postura inicial indica que no van a estar dispuestas a pagar a cualquier precio la concesión de los derechos de retransmisiones deportivas como el fútbol, porque parece que el altísimo coste conduce a que las cuentas no salgan y  no termine de  resultar rentable.

En España, las tres principales operadoras, Movistar, Orange y Vodafone tendrán que enfrentarse a una espinosa subasta de frecuencias destinadas a el futuro despliegue de las líneas 5G, tanto de cobertura urbana como de cobertura rural. Además, tienen la amenaza de las operadoras low cost (como por ejemplo en España “MásMóvil”) y la intrusión de las firmas tecnológicas en algunas de sus áreas de negocio como Google, Facebook, Amazon o Netflix.

Aunque el sector está ya bastante consolidado, no se descartan futuras fusiones y adquisiciones de otras operadoras en distintos mercados, e incluso acometer compras de empresas de otros sectores relacionados con objeto de diversificar más sus negocios, como ha venido haciendo Telefónica con menor o mayor éxito.

En definitiva, las compañías deberán proponer e implantar iniciativas para reinventarse, una dinámica que parece convertirse en una cuestión permanente e indispensable en este sector (y por extensión, en todos los sectores), para poder “estar en la pomada”.

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Comentarios (3)
DANIEL J. MARTÍ... (no verificado)
1 Febrero 2018 06:51 pm Responder

La verdad es que provoca cierto vértigo ver cómo evolucionan las empresas industriales y de servicios y sus planteamientos de cara al futuro en cuanto a su desarrollo tecnológico y organizativo, que pueden terminar afectando en especial al volumen de contratación de personas y a las condiciones laborales de sus empleados, ante la presión y necesidad siempre indispensable de ser más eficientes, reducir costes y obtener altas rentabilidades.

ALBA TORRES (no verificado)
6 Febrero 2018 03:56 pm Responder

Según mi opinión, en el caso del sector de automóviles no parece que tengan mucha prisa en emprender políticas definitivas que potencien la fabricación y venta de coches eléctricos. Las industrias parecen reacias a suspender la producción de coches de combustible, no se desarrolla por parte de los gobiernos la red de abastecimiento necesaria, no se dan ayudas importantes a la compra y existen varios grupos de interés que llevan frenando todo esto, entre otros las poderosas naciones e industrias petroleras, que para nada les conviene que se deje de consumir diesel y gasolina.

ANA MARTÍN (no verificado)
9 Febrero 2018 12:19 pm Responder

Muy ilustrativo el contenido del artículo, da vértigo ver como evolucionan los sectores de negocios, tanto desde la posición de los ciudadanos consumidores como desde la perspectiva de los empleados, que deben reciclarse en función de las nuevas capacidades que se les van a exigir en unas empresas cada vez más tecnificadas y robotizadas.

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