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La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

Temas de actualidad económica y empresarial nacional e internacional, organización, dirección y estrategia empresarial, panorama y nuevas tendencias en los negocios, emprendimiento, capital humano.

LA IMPORTANCIA DEL PLAN DE EMPRESA

Máximo Cortés Navajas Prof. Dr. D. Empresa Blog La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa Publicado 11 Abril 2018

A la hora de poner en marcha un proyecto empresarial, uno de los errores comúnmente señalados es el de no pararse a hacer previamente un adecuado plan de empresa, que sirva como guía e instrumento de reflexión para los promotores de esa iniciativa o idea de negocio.

Pero ojo, hay que tener cuidado, porque con los planes de empresa ocurre como con las investigaciones o estudios de mercado: si resulta ciertamente peligroso no llevar a cabo una investigación comercial antes de lanzar un nuevo producto, implantar una innovadora estrategia o abordar un mercado diferente, más peligroso es realizar mal esa investigación (fallida aplicación del procedimiento, muestra no representativa, mal enfoque o interpretación, inadecuado tratamiento de los datos…), porque la información y las conclusiones que se obtienen serán erróneas y alejadas de la realidad, lo que puede condenar al fracaso absoluto a la empresa si esta hace caso de las mismas. De hecho, muchas afamadas compañías han tenido sonoros batacazos por fiarse de los datos obtenidos en costosos estudios de mercado mal planteados, que se materializaron en productos o campañas que resultaron auténticos fiascos.

Con los planes de empresa pasa por tanto lo mismo: es un grave error no hacerlos, pero hacerlos incorrectamente (estimaciones y cálculos desfasados, omisiones en gastos y requisitos, expectativas desmedidas, planteamientos estratégicos erróneos), puede ser aún peor, porque lo previsto no se va ajustar a lo real y, los medios y recursos materiales y personales en los que se haya ya invertido, seguramente no serán los adecuados, empezando ya con el paso cambiado y siendo difícil y costoso revertir la situación.

Por ello, la recomendación es realizar siempre un plan de empresa, pero no de cualquier manera ni de forma superficial. Tiene que ser lo suficientemente objetivo y fehaciente, elaborado con esmero y dedicación, buscando información relevante que permita presentar a los propios emprendedores, los pros y contras de su proyecto, sirviendo como mapa orientativo y operativo de los hitos que se tienen que conseguir para hacer realidad esa idea y transformarla en un negocio rentable, determinando las necesidades y solucionando las carencias.

Al primero que tiene que ser útil un plan de empresa, es al propio interesado. Luego ya se le pueden dar distintas formas, presentaciones y enfoques según el fin del mismo o según a quien tengamos que dirigirlo: inversores, financiadores, instituciones… En cada caso requerirá de unas especificaciones concretas y habrá que moldearlo según la conveniencia, como puede pasar de alguna manera cuando redactamos un currículum vitae.

En un posterior artículo del blog abordaremos la forma de realización, apartados y contenidos que deben figurar en un plan de empresa, pero los objetivos tienen que pasar por demostrar las siguientes cuestiones: la viabilidad técnica de la idea (el proyecto es realizable físicamente); la viabilidad comercial (producto o servicio vendible y con mercado para ello; la viabilidad económica (rentabilidad, ingresos superiores a costes y gastos); la viabilidad financiera (se dispone o se puede acceder a financiación); la viabilidad legal (el proyecto salva  todas las barreras legales y fiscales).

Hay que tener en cuenta que, una cosa es ser un buen promotor con buenas iniciativas y capacidades para la puesta en marcha de las mismas, y otra ser un buen gestor de esa empresa, una vez esté funcionando y creciendo. De hecho, son numerosos los casos de personas con ideas exitosas pero que luego, una vez transformadas en empresas, no han sabido gestionarlas adecuadamente o no les ha interesado intentarlo. Un ejemplo lo tenemos en varias startups ingeniosas que, una vez lanzadas, han sido vendidas o cedidas a terceros (grandes compañías o grupos inversores), normalmente con cifras millonarias de por medio, para que las impulsen y obtengan de ellas todo su potencial.

En situaciones de crisis o de precariedad laboral, el autoempleo tiende a ser una salida recurrente aumentado así el emprendimiento, muchas veces forzado. Ted Tarner, fundador de la CNN, decía: “Mi hijo es emprendedor. Eso es lo que eres ahora cuando no tienes trabajo”.

En bastantes ocasiones, las personas que se embarcan en aventuras empresariales no están lo suficientemente capacitadas, por lo que, en este caso, lo más recomendable es dejarse asesorar e incluso acceder a cursos formativos previos de preparación que, al menos, ayuden a proporcionar una visión más clara de lo que conlleva gestionar un negocio, teniendo en cuenta que implica arriesgar recursos o ahorros monetarios que se obtienen normalmente recurriendo al endeudamiento. A su vez, esto necesidad de financiación hace que existan también recelos para poner en práctica proyectos empresariales que sí que pueden ser especialmente prometedores; además, se tienen que enfrentar con las recortadas ayudas institucionales, las farragosas tramitaciones administrativas y legales y las cargas fiscales, que terminan por desanimar al más osado (ver y pinchar enlace articulo blog A las pymes les cuesta crecer ).

El plan de empresa no es una varita mágica, pero nos puede servir para saber si inicialmente estamos preparados, capacitados y motivados para el emprendimiento previsto. Además, es evidente que, ya sea para obtener financiación o para ganarse la confianza de posibles inversores, el plan de empresa es una herramienta vital e imprescindible, es la tarjeta de presentación de los promotores.

Y no sólo se queda en la elaboración, redacción e infografía del mismo; a todo esto, habrá que añadir la forma de convencer al exponer, comunicar y transmitir la idea propuesta a los interesados.

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