UEM

La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

Temas de actualidad económica y empresarial nacional e internacional, organización, dirección y estrategia empresarial, panorama y nuevas tendencias en los negocios, emprendimiento, capital humano.

EMPRENDIMIENTO: UNA DURA BATALLA

Máximo Cortés Navajas Prof. Dr. D. Empresa Blog La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa Publicado 19 Octubre 2018

¿Por qué resulta tan arduo y complejo crear una empresa? Y no solo eso ¿Por qué cuesta tanto consolidar y mantener un negocio? Ya se sabe que el emprendimiento no es una tarea sencilla.  En épocas de crisis económicas, como la última originada a partir del 2008, es normal que se produzca una significativa reducción de demanda de trabajo en todos los sectores de actividad, lo que provoca que muchas personas tengan que aferrarse al autoempleo como recurso alternativo, incrementándose así el número de trabajadores autónomos y de iniciativas emprendedoras, con más o menos éxito.

Ted Turner, magnate del mundo de la televisión y fundador de CNN, decía: “Mi hijo quiere ser emprendedor. Eso es lo que se hace cuando no tienes empleo”.

Los principales problemas para los emprendedores, parecen ajustarse a los mismos patrones de 20 años atrás, e incluso en algunos casos, se presentan acentuados: burocracia y tramitación engorrosa, alta inversión para la puesta marcha, exigencias legales numerosas y estrictas, cargas fiscales excesivas, dificultades para acceder a financiación, incentivos y ayudas privadas e institucionales, etc. A esto hay que añadir la alta competencia en todos los sectores y, en determinados casos, la falta de formación y cualificación de los potenciales empresarios. Un cúmulo de circunstancias que desaniman hasta al más osado. Y también, la propia falta de confianza y la inquietud y el miedo al fracaso.

Además, se producen una serie de errores comunes cometidos por los creadores de empresas, como, por ejemplo: mala elección de los socios o mala sintonía y discrepancias con ellos; recurrir a financiación muy costosa; elección de la localización del negocio desafortunada; estimaciones de expectativas de ventas sobredimensionadas; calcular mal los costes y gastos generados en la creación, puesta en marcha y desarrollo del negocio; desvincularse de la gestión directa y dejarlo en manos de terceros; y, embarcarse en procesos de internacionalización o alianzas sin el necesario proceso previo de información y adecuado asesoramiento.

Actualmente, según datos del informe sobre emprendimiento en España, realizado por el observatorio GEM (Global Entrepreneurship Monitor), casi un 70% de emprendedores declaran haberlo hecho por una cuestión de oportunidad y, casi un 30%, por necesidad. Un 54% opinan que emprender sigue siendo una buena opción en España. Por otro lado, el 57% lo hacen por obtener más independencia, siendo un 25% los que buscan aumentar sus ingresos. Se observa que incrementa la proporción de mujeres respecto a años anteriores (44%).

Como ya se indicaba en un artículo anterior del blog, relativo al plan de empresa (ver La importancia del plan de empresa ), resulta imprescindible que el emprendedor mezcle buenas dosis de tres componentes indispensables: carácter, preparación y vocación por lo que se hace. Sin estas características, el negocio puede originarse ya lastrado. Veamos a continuación una serie de consideraciones respecto a estos tres aspectos.

  1. Carácter. Se entienden todas las típicas cualidades idóneas de personalidad, que van desde la capacidad de liderazgo, innovación, tenacidad y perseverancia, hasta las habilidades comunicativas y de negociación (el empresario se pasa el día negociando, con proveedores, clientes, empleados, bancos, socios, administraciones públicas, familia…, y hasta con él mismo).
  2. Preparación y formación. Se tiene que evidenciar desde el momento en que se prepare el plan de empresa previo, documento que debe reflejar la viabilidad económica y financiera del proyecto. Hay que tener muy claro el modelo de negocio, su misión y su visión. El conocimiento del producto o servicio y del mercado objetivo, serán también aspectos prioritarios. Además, no basta con ser un buen emprendedor con ingeniosas ideas, también hay que saber gestionarlas y rentabilizarlas. Esto supone ser un buen gestor y un eficiente administrador. De hecho, está demostrado que hay gente con talento para generar iniciativas de negocio, pero después no tienen suficientes capacidades para hacerlas funcionar coherentemente, en el contexto de una organización empresarial. Cualquiera de estas cuestiones mencionadas, si no se cumplen de antemano, pueden por sí solas, conducir el proyecto al fracaso.
  3. Vocación. Operar en un escenario con el que te sientes identificado, promueve la ilusión y la motivación, que reconfortarán y servirán de inestimable ayuda en el día a día del empresario, ante los típicos contratiempos y obstáculos que inevitablemente se van presentando y hay que ir solventando. Por ello, un punto a favor es que guste la actividad desarrollada y, si se llega incluso a sentir afición o pasión, mejor que mejor. Precisamente, la falta de implicación y vinculación de los herederos de empresas familiares, es una de las causas de que una gran proporción de esos negocios, no perduren y no pasen de la tercera generación (ver  articulo del blog A las pymes les cuesta crecer ).

Según el anteriormente mencionado informe del observatorio GEM, un 50% de emprendedores declaran no disponer de formación específica. Sí se observa un incremento de los que disponen de estudios superiores (14%). Un 35% declaran que el miedo al fracaso es un obstáculo para emprender. Esta proporción sube en personas en general no implicadas en procesos de emprendimiento (44%), similar a la media de la Unión Europea, pero por encima de la de Estados Unidos (34%), donde la percepción de ese riesgo es menor.

Como en otros ordenes de la vida, las personas emprendedoras deben dejarse orientar y aconsejar, evitando cerrarse en banda y creerse con la verdad absoluta. Pero hay que tener cuidado de dónde provienen esos consejos y sugerencias, porque se dan casos de asesoramientos interesados y poco profesionales, que pueden confundir más que solucionar.

A pesar de todo y de las variadas dificultades latentes, el espíritu empresarial, la creación de negocios y el emprendimiento bien entendido, siguen siendo baluartes fundamentales para el crecimiento de cualquier economía, como principales generadores de valor para la misma. Desde el ámbito empresarial hacia el Institucional, el ruego ya es que, no solo se implementen medidas reales que favorezcan las iniciativas, sino que además no crezcan las barreras. Y de ello, dependemos todos.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook Share in LinkedIn
Comentarios (2)
JOSÉ SANTOS (no verificado)
5 Noviembre 2018 11:54 am Responder

Creo que siguen existiendo muchas dificultades y barreras para conseguir consolidar una empresa, a pesar de que los distintos gobiernos vengan promulgando su apoyo a los nuevos empresarios, que ahora gusta más llamar emprendedores. Los requisitos legales y la presión fiscal termina por desanimar a muchos por más voluntad que se ponga, y ahora encima la subida prevista de cotizaciones a los autónomos.

Lucía Núñez (no verificado)
12 Noviembre 2018 11:48 am Responder

Muchas personas jóvenes que se preparan con estudios de dirección de empresas, tenemos normalmente muchas ganas de prosperar y tenemos inquietudes emprendedoras, nos encantaría montar nuestro propio negocio. Pero, en muchos casos, no nos sentimos suficientemente preparados y tampoco encontramos fuentes de apoyo reales, y mucho menos facilidades para financiar el proyecto. Creo que son cosas que se tienen que potenciar y promover desde las instituciones, universidades y grandes empresas.

Deja un comentario