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La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

Temas de actualidad económica y empresarial nacional e internacional, organización, dirección y estrategia empresarial, panorama y nuevas tendencias en los negocios, emprendimiento, capital humano.

EL JEFE ES UN ROBOT (II)

Máximo Cortés Navajas Prof. Dr. D. Empresa Blog La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa Publicado 01 Febrero 2017

Año 2045. Lucas es un ejecutivo de una empresa multinacional, dedicada a la fabricación de vehículos autónomos inteligentes (automatizada hasta tal punto, que incluso hay robots que actúan como jefes). Ha tenido que acudir en persona a la sede social de la compañía, para recibir una sesión de formación… (Continua del artículo anterior del blog).

Después de haber podido cambiar impresiones con algunos compañeros humanos, Lucas se dirige a la sala de adiestramiento, junto con otros directivos de la firma. Todos los objetos diseñados, muebles y enseres de la sala están elaborados con impresoras 3D de última generación. Para la sesión formativa, se va a recurrir a la realidad virtual, hologramas y tecnologías sensoriales. Desde su época del colegio, apenas había recibido ninguna clase presencial; los profesores y formadores tradicionales estaban en peligro de extinción.

Además de realizar diversas actividades didácticas, la reunión sirve para explicarles el enésimo plan estratégico de la organización, los objetivos de cada unidad operativa y las funciones que cada equipo de trabajo deberá asumir. Durante la sesión, les notifican que las plantas de fabricación de la compañía, se han conseguido automatizar al 100%. Eso ha supuesto una reducción de personal humano, en el conjunto de la división industrial, de un 60% en los últimos 10 años.  

A propósito de esta cuestión, entre los asistentes comentan un hecho que fue un significativo primer precedente: en el año 1985, General Motors intentó implantar una fábrica de automóviles totalmente automatizada, en Hamtramck (Detroit), con 260 robots para pintar y soldar, 50 vehículos teledirigidos, cámaras de televisión, ordenadores y sistemas laser de medición para verificar la calidad. Pero, por entonces, aún no se estaba en la industria lo suficientemente preparados. Los virus informáticos provocaron numerosos fallos, los robots se volvían locos y comenzaron a romper coches, a disparar pintura por todas partes e incluso instalaban componentes equivocados; los equipos teledirigidos para transportar piezas, se paraban cada dos por tres. Después de un año de funcionamiento, toda esta alta tecnología seguía siendo poco fiable y la planta, solo producía la mitad de los 60 coches por hora que se suponía debía conseguir. Ya en el año 90, General Motors creó una nueva fábrica denominada Saturn, en Spring Hill, donde se volvía a dar mayor control y protagonismo en la cadena de producción a los trabajadores, habiendo aprendido que no eran los robots, sino su propia plantilla laboral, su mayor y más valioso activo.

Ahora, las grandes compañías industriales y de sectores como la banca, telecomunicaciones, transportes, seguros, medios de información…, habían culminado un severo proceso de transformación digital, por lo que el componente físico y el capital humano se reducían a lo mínimo imprescindible.

Sin embargo, también algunas compañías muy tecnificadas, empezaban a mostrar signos de seguir tendencias contrarias a la digitalización, como algo novedoso y diferenciador: surgían así procesos de “humanización” de sus organizaciones y de sus sistemas operativos; una vuelta atrás para recuperar la esencia, el espíritu y los valores tradicionales.

Una vez finalizada la sesión formativa, Lucas se dirige a la unidad médica automatizada de la compañía, para realizarse un chequeo sanitario. Su reloj electrónico biológico BCW, le lleva indicando desde hace unos días que tiene la tensión un poco alta, pero los demás marcadores son correctos. Ha accedido a una cabina de diagnosis desde donde, sin apenas darse cuenta, le han tomado varias muestras. Estas tecnologías son comunes en los hospitales públicos y privados, lo que ha producido un importante recorte de personal sanitario. En un minuto, tiene su informe en su dispositivo y una serie de recomendaciones del doctor digital; entre ellas, dejar de lado las simulaciones activas, a través de realidad virtual y de máquinas estimuladoras, para hacer más ejercicio físico real, aprovechando los múltiples aparatos biomecánicos y los robots monitores de los tecno-gims.

De regreso, Lucas decide ir al centro de la ciudad en otra lanzadera para tomar algo con un grupo de amigos, con los que cada vez se ve menos.  Antes, se pasará por un mercado vintage donde se venden cosas artesanales y productos que se pueden ver y palpar, porque la gran parte de sus compras, las realiza en establecimientos impersonales automatizados con servicio a domicilio, o bien en centros expendedores donde las ofertas las visualizas en los dispositivos digitales. Por el camino, observa algunas explanadas donde se asientan altos muros cubiertos de hortalizas y vegetales; son los huertos verticales urbanos, totalmente autosuficientes, desde donde se abastece de productos “pseudonaturales” a gran parte de la población. 

Ya entrada la noche, en el bar “El sol”, se encuentra con sus colegas. Los bares son de los pocos sitios donde te atienden personas, por aquello del trato más cercano y el mejor rollo. Aunque, en las trastiendas de los locales, el dominio vuelve a ser de los robots y las máquinas domóticas, que se encargan de todas las actividades de suministros, limpieza, cocina… En las pantallas tridimensionales y sensoriales del recinto, se emite el mundial de deportes electrónicos, los cuales ya igualan en aficionados y volumen de negocio a los deportes tradicionales.

Cuando esté de vuelta en su casa, su dispositivo TAE enviará un reporte con los registros de todo lo que ha hecho durante el día (sitios visitados, traslados, compras, consumiciones…) a un central de datos que analiza el comportamiento de las personas. Como otros muchos, Lucas está subscrito a este servicio,  por el que recibe una compensación económica que le supone un sobresueldo.  Estas centrales se alimentan de los datos que se van generando y, el mundo, se sigue sustentando y construyendo en base a ellos.

Antes de terminar la jornada, envía un informe a su jefe robot BOSS justificando las acciones realizadas y confirmando el plan previsto para el día siguiente. El jefe se digna a contestarle con un lacónico mensaje: “Que-tenga-usted-un-sueño-reparador”. El BOSS, sin embargo, no descansa.

Varios estudios de organismos especializados como la OCDE, alertan sobre la cada vez más cercana repercusión de los avances tecnológicos y la inteligencia artificial en el empleo. El Instituto sobre el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, estima que el 47% del empleo total en EEUU está a merced de la computación y digitalización. Por ejemplo, un reciente estudio de la Casa Blanca, anticipa la pérdida de hasta 3,1 millones de empleos en EEUU en el sector transporte, por el desarrollo de vehículos autónomos.

 

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Comentarios (4)
Javier Soto (no verificado)
7 Febrero 2017 03:50 pm Responder

El problema de todo lo que depara ese futuro tecnológico ya tan cercano, no se para solo en las cuestiones relativas a la pérdida de empleos por la sustitución de robots y computadores por personas, sino también en aspectos relativos a la seguridad y convivencia, ya que los avances tecnológicos no solo facilitarán las cosas a los ciudadanos normales con buenas intenciones, también a la gente perversa para perpetrar sus actos delictivos. Pero en cualquier caso, no nos pongamos en lo peor. Enhorabuena por los artículos.

Lucía Roca (no verificado)
12 Febrero 2017 06:34 pm Responder

Realmente interesante! Deberíamos reflexionar sobre lo que nos depara el futuro y hasta qué punto se nos escapan de las manos muchas cuestiones... Me consta que en organismos de la propia Unión Europea se ha puesto sobre la mesa el debate sobre la preocupación de los avances robóticos en la seguridad de las personas.

ANA MARTÍN (no verificado)
14 Febrero 2017 03:27 pm Responder

A través de los artículos nos podemos hacer una idea muy clara de lo que nos espera, cada vez vamos a ser más individualistas por muchas redes interconectadas que haya, y vamos a estar más sujetos a procedimientos y protocolos. Y otra cuestión a analizar: con la realidad virtual vamos a poder vivir desde casa muchas experiencias (viajes, aventuras. ficciones de todo tipo, etc.) por lo que se nos presenta un panorama ciertamente interesante y también inquietante.

Julia Romo (no verificado)
27 Febrero 2017 11:18 am Responder

Interesante relato que nos hace reflexionar acerca de los efectos de los avances tecnológicos en nuestras vidas. La trama argumental nos lleva a plantear la necesidad de una regulación frente a las consecuencias impredecibles e imparables del uso de la tecnología, en concreto la robótica, en ámbitos fundamentales del día a día, no solo el laboral, también el de las relaciones humanas. Todo ello nos lleva a preguntarnos hasta que punto este desarrollo nos facilita la existencia o nos anula como sujetos.

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