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Mindfulness y psicología: entrevista al Dr. Carlos Salgado

Francisco Montesinos Marín Profesor Blog Psicología en la Europea Publicado 02 Febrero 2018

El mindfulness es un tema de gran actualidad y es un lujo contar con la opinión de un experto que nos habla desde el ámbito de la psicología clínica y los tratamientos basados en la evidencia. Os dejamos la entrevista que nos ha concedido el Dr. Carlos Salgado Pascual, director del Centro de Psicología PsicACT y Profesor Asociado de la Universidad de Valladolid. El Dr. Salgado nos hablará de “Mindfulness y empoderamiento en el trastorno mental grave y cronificado” en la Mesa Redonda “Aplicaciones clínicas del mindfulness” durante la I Jornada Universitaria sobre Terapias de Tercera Generación que se celebrará en la Universidad Europea el próximo 20 de febrero de 2018.

Francisco Montesinos: ¿Cómo definirías brevemente el mindfulness?
Carlos Salgado: Me gusta últimamente huir un poco de las definiciones clásicas. Desde mi humilde perspectiva, se trataría de una forma de autoconocimiento, de dirigir la atención y tomar conciencia de lo que estamos pensando y sintiendo de una manera particular. Nos permite tomar conciencia de aquello que puede presentarse como barreras personales a nivel privado, diferenciar a la persona que piensa y siente de lo que es pensado y sentido y permite generar otras claves de relación con lo que pensamos y sentimos, de tal forma que se facilite la emergencia de lo importante y se posibilite de manera explícita el empoderamiento de la persona sobre sus acciones cargadas de valor

F.M.: ¿El mindfulness es una moda pasajera o ha llegado a Occidente para quedarse?
C.S.: Qué buena pregunta y que difícil su contestación. Creo que podemos encontrar múltiples referencias particulares sobre la utilidad de las prácticas de mindfulness, pero va a ser su aproximación y estudio científico el que va a dirimir si será una moda pasajera, si se queda o si se queda con variaciones conceptuales. Creo que el peligro puede estar en las características del contexto en el que vivimos. Si vendemos o utilizamos mindfulness para algo para lo que no está hecho, en breve, entrará a formar parte de otro intento más de encontrar resultados a corto plazo, pero con muchas dudas respecto a su utilidad a la larga. Por ello, tenemos que abogar por su conocimiento riguroso y científico, y creo que un acercamiento anclado en las leyes que rigen la conducta y a su vez, asentado en una aproximación contextual-funcional puede ser la solución para evitar un posible declive.

F.M.: ¿Es realmente posible integrar el mindfulness en nuestra vida cotidiana teniendo en cuenta la vida tan acelerada que llevamos, el estrés y la sobrecarga de trabajo, la sobreestimulación proveniente de la tecnología y las redes sociales…?
C.S.: De ese contexto es del que hablaba antes, la vida acelerada, estrés, sobrecarga, etc. Debemos conocer de qué está hecho todo ello, de donde proviene ese contexto tóxico, qué hace que aumentemos conductas que van contra nuestra salud y autocuidado tanto físico como psicológico. Considero que podemos integrar mindfulness a dos niveles: por un lado, para que las personas sepan gestionar las consecuencias asociadas a dicho contexto tóxico (mejorar la gestión del estrés, disminuir su lucha, aprender a aliviar la sobrecarga y hacer frente a la sobreestimulación). Este primer nivel es fundamental, pero es precisamente el que puede generar las dificultades planteadas en la cuestión anterior, debido a la gran cantidad de variables extrañas que pueden estar interviniendo en la eficacia de aquello que proponemos como mindfulness.  Por tanto, desde este nivel se requiere una importante raíz científica a la hora de acercarnos con rigor a su utilidad. Si nos centramos en cómo integrarlo como una forma de abordar el contexto actual, claro que se puede realizar, pero en este caso sí que veo más peligros a la hora de utilizar mindfulness para algo para lo que no está hecho.
Y, en el otro nivel, creo que puede ser muy útil, y a mí me interesa especialmente, poder incorporar mindfulness en ámbitos como el educativo, la familia y a nivel social, con el objetivo de generar contextos saludables que haga adultos más sanos y un mundo mejor. Los aspectos básicos de mindfulness y los enriquecimientos futuros en esta línea creo que pueden ser una contribución muy importante.

F.M.: ¿Qué está aportando la ciencia al conocimiento del mindfulness?
C.S.: La Ciencia y la experimentación, deben aportar unas raíces sólidas que permitan conocer los aspectos a la base de la eficacia de las prácticas de mindfulness y cómo enriquecer dichas prácticas para su aplicación flexible. Debería aportar claridad, poder discernir aquellos elementos que son básicos para su eficacia y cuáles no añaden mucho y, por lo tanto, se puede prescindir de ellos. También, la Ciencia tiene que ir en la línea, no sólo de publicitar la gran cantidad de ocasiones en que los resultados confirman la hipótesis de la eficacia, sino también conocer profundamente, cuando no funciona, por qué no está funcionando. En definitiva, la ciencia nos tiene que aportar un marco para las explicaciones sobre lo que está ocurriendo en las personas y en sus vidas cuando realizan estas prácticas.

F.M.: ¿Qué crees que puede aportar la psicología al mindfulness?
C.S.: Yo aquí destacaría dos direcciones ¿qué aporta la psicología a mindfulness? Creo que aporta un marco de referencia a partir del cual, se generan hipótesis explicativas de las prácticas de mindfulness. Luego, la experimentación será la encargada de dar una mayor claridad a todo ello. Por tanto, la conexión y comunicación entre la experimentación y la ciencia aplicada deber ser muy fluida para no caer en explicaciones poco pragmáticas.
A mí me gustaría hacer referencia también a la otra dirección ¿qué aporta mindfulness a la psicología? Este es un punto en el que estoy muy interesado y en el que estamos trabajando. Conocemos que, en la práctica psicológica, por encima de las orientaciones teóricas, hay un elemento clave en la eficacita terapéutica, y que tiene que ver con las características personales del terapeuta y el tipo de vinculación que genera. Creo que, en ese punto, mindfulness puede ser un gran aporte para el autoconocimiento del psicólogo, la toma de conciencia de las barreras y anzuelos psicológicos personales y para el entrenamiento en mantener la contribución y ayuda a la persona que se tiene delante, a pesar de dichas barreras.  En definitiva, el aporte creo que es bidireccional y mutuo.

F.M.: En tu tesis doctoral has investigado acerca del efecto del mindfulness en el tratamiento de personas con trastorno mental crónico ¿Qué aporta el mindfulness en este ámbito?
C.S.: Las conclusiones que se derivaron de la tesis, creo que tienen todavía una aplicabilidad actual y que los estudios posteriores han ido reforzando. Mindfulness aporta al trastorno mental cronificado, como a cualquier otra persona, una nueva forma de relacionarse con lo que piensa y siente (en este caso, una nueva forma de relación con sus síntomas). Pero hay que tener en cuenta el contexto especial que se deriva de este ámbito. Al hablar de personas que llevaban una gran cantidad de tiempo diagnosticadas (más de 20 años) y con más de 5 años de media, ingresados, resultó más difícil la emergencia de aquello que valoraban. Todo ello derivó en la necesidad de pensar e investigar cómo enriquecer las prácticas de mindfulness para empoderar realmente a las personas y para favorecer que emerja lo importante, de tal forma que motive a la persona a la acción valorada.
El aporte de mindfulness debe estar en cada una de las interacciones del terapeuta con la persona (por ello es importante el trabajo y formación específica del terapeuta en todo ello) pero sabemos que necesitamos algo más, no vale solo practicar y aplicar mindfulness. Necesitamos un para qué practicar, y ello es lo que en muchas ocasiones es difícil. Una cosa es el para qué, que nosotros damos, y otra muy diferente es el para qué la persona lo utiliza. Debemos investigar mucho más en procedimientos que hagan conectar a la persona con aquello para lo que mindufulness está realmente hecho y sabemos que es eficaz.

F.M.: Estáis desarrollando un proyecto europeo sobre el mindfulness, ¿nos podrías describir brevemente cuáles son los objetivos del proyecto?
C.S.: Be Mindful es un innovador programa de Entrenamiento en Mindfulness para profesionales del ámbito de la salud mental. Se trata de un Proyecto Erasmus +  financiado por la Unión Europea y en el que colaboran especialistas en Mindfulness y Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) de Suecia, Eslovenia y España. El objetivo es triple. Por un lado, equipar a los profesionales de la salud mental con herramientas efectivas para gestionar el estrés relacionado con la práctica profesional y la vida personal. Derivado de ello, otro objetivo es trabajar su autocuidado y entrenar habilidades para convertirse en clínicos más conscientes. Y, en tercer lugar, y es el objetivo que puede resultar más novedoso, es desarrollar una base sólida para administrar el tratamiento o intervención que cada uno realice, con mindfulness.

F.M.: Muchas gracias por esta interesante entrevista. Nos vemos muy pronto en la Universidad Europea.

 

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