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El blog de José María Palomares

Ensaya siempre tu presentación en público

José María Palomares Profesor y director de comunicación Blog Comunicando Published 18 August 2016

Dice un dicho popular que “nadie nace sabiendo”. Esta afirmación es especialmente pertinente en el campo de la comunicación en público. Los grandes comunicadores de nuestro tiempo suelen ser personas con muchísimas horas de experiencia y práctica previa. Por tanto, si quieres convertirte en un buen orador y hacer excelentes presentaciones en público tendrás que practicar necesariamente.

Ensayar tu presentación te ayudará a sentirse más seguro y enfrentar el momento de la verdad con más entusiasmo. Dedícale suficiente tiempo a este tema porque es una excelente oportunidad para ajustar el mensaje, las ideas, los tiempos, las transiciones, etc. A veces, lo que hemos preparado por escrito o en un power point no funciona a la hora de exponerlo. ¿Te vas a arriesgar a darte cuenta de ello cuando ya no hay remedio?

Lo ideal es realizar el ensayo en el mismo escenario donde va a tener lugar tu intervención. Te permitirá familiarizarte con el espacio, con la pantalla, con los medios técnicos, etc. y anticipar problemas logísticos o de otra índole. Si es posible, búscate a un amigo, un compañero o familiar que te escuche y que te ofrezca sus comentarios. Está demostrado que nada nos ayuda más a clarificar nuestras ideas que explicárselas a otras personas.

Si todavía sigues pensando que no merece la pena practicar, piensa que adquirir las habilidades de comunicación en público requiere el mismo proceso que un deporte: cuando entrenas tu cuerpo y tu mente las capacidades mejoran. Entra en funcionamiento lo que se denomina memoria muscular a través de la realización y repetición de ejercicios y rutinas.

Claro que excusas para no ensayar hay muchas. La más habitual suele ser la falta de tiempo. Pero no te engañes: la verdadera razón es la pereza y creer que al final todo suele salir bien. Steve Jobs, uno de los mejores comunicadores de nuestros tiempos, dedicaba muchísimas horas a ensayar sus legendarias presentaciones. Tenía por norma dedicar los dos días previos a cualquier gran presentación a ensayar una y otra vez hasta que todos los mensajes quedaban perfectamente hilados y respondían a su propósito. Si Jobs sacaba tiempo para ensayar, ¿seguro que tú no podrás hacer lo mismo?

Por último, no te vengas abajo si cometes algún error. Todo el mundo tiene su curva de aprendizaje. Lo importante es afrontar este asunto con mentalidad de mejora constante.

¿Y qué hago para ensayar?

Lo primero y más importante es disponer de una versión casi definitiva de tu presentación (es decir: tener perfectamente claro lo que vas a contar y cómo, así como los apoyos visuales o técnicos que vas a requerir).

Feedback. Procura realizar tu ensayo con alguien que esté mínimamente cualificado para darte su opinión sincera. Si puede ser un buen comunicador, mejor. No temas al feedback: es tu mejor aliado para mejorar la forma en que comunica en público. Por eso tan importante es que la persona que te vaya a dar feedback sea de tu confianza (para que sea sincero) como que realmente tenga criterio profesional suficiente (a veces, con un compañero de trabajo muy habituado a asistir a multitud de presentaciones en público es suficiente).

Sé riguroso con el tiempo. Mi recomendación es que no sobrepases nunca el 80% del tiempo que tienes realmente asignado. Si no eres capaz de ajustarte al tiempo establecido en el ensayo, no lo serás tampoco en el momento de la verdad. Si te excedes, no dudes en recortar la información menos relevante. Si te falta, por favor, no rellenes tu presentación con información innecesaria: aprovecha que tienes tiempo para reforzar los mensajes clave con alguna técnica como el story telling o con algún material audiovisual adecuado.

Graba tu intervención en vídeo. Te ayudará mucho a identificar tus áreas de mejora y a concretar mucho más tu mensaje principal. Mucha gente tiene verdadero pavor a la cámara pero hay muy pocos métodos tan eficaces como verse a uno mismo en una grabación para mejorar su forma de comunicar en público.

Prepara la frase inicial y la frase de cierre de tu intervención y si lo consideras oportuno, memorízalas. Uno de los grandes retos de los comunicadores noveles es precisamente empezar y acabar la presentación adecuadamente. Seguro que has escuchado a muchas personas repetir una y otra vez un argumento o un agradecimiento al finalizar su intervención. A eso yo le llamo “entrar en bucle”. Sencillamente no tienen preparada una estrategia de salida y acaban malgastando los últimos minutos de su presentación (donde tenemos un valiosísimo pico de atención de su audiencia) en frases repetidas y carentes de sentido.

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