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Club de ArquiLectura

"Hay muchas veces libros sin Doctor que los lea; hay también otras Doctores que carecen de Libros: lo uno y lo otro es perjudicial en la República, y así en la Arquitectura si no se leen son superfluos los Libros". (Juan Caramuel, 1678)

UN LIBRO QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DE LA ARQUITECTURA

Carlos Javier Irisarri Martínez Profesor de Deontología e Historia del Arte y Arquitectura Blog Club de ArquiLectura Published 20 January 2012

El libro de este post no es para leer, sino para usar (¿y leer no es usar? Mmm…). Y sin embargo, parece que tuvo un papel decisivo en el devenir de la arquitectura moderna.

Hace ya años, en una conferencia acerca de Chicago y su papel en la creación del rascacielos moderno, el ponente -un norteamericano cuyo nombre he olvidado- añadía a la serie de factores que propiciaron el desarrollo de la estructura de acero y, en consecuencia, del crecimiento en altura de los edificios, la inteligente maniobra de la Carnegie Steel Company, que veía su negocio en peligro al caer la demanda de acero por haber finalizado la guerra civil americana y estar también terminándose las principales líneas ferroviarias del país, causas ambas de un gran desarrollo del sector de la fundición.

Desde Pittsburgh, el magnate Carnegie, un personaje de biografía sorprendente, vio en la edificación un potencial enorme para colocar toda la producción de acero que fuera capaz de alcanzar. Parte del trabajo lo tenía hecho, ya que las virtudes de la estructura metálica, su rapidez de ejecución o sus propiedades de trabajo, eran ya conocidas por actuaciones puntuales que están en todos los manuales de historia de la arquitectura. Pero esto no era suficiente para conseguir que los arquitectos del país se decantaran masivamente por un material que, al fin y al cabo, era considerado experimental y no sabían usar con certeza.

He aquí el gran acierto: la redacción y edición de un libro, mezcla entre prontuario, catálogo y manual didáctico, que facilitara a los arquitectos el uso estructural del acero, claro y sencillo, resistente y de formato cómodo, que permitiera llevarlo encima, de tirada masiva y… totalmente gratuito y actualizado cada poco tiempo.

Y este es el libro: el POCKET COMPANION. Un libro que fue masivamente difundido entre los profesionales norteamericanos por la red de distribuidores de Carnegie, y que tuvo especial recalo en Chicago, ciudad en la que factores descritos en el libro del post anterior estaban produciendo una especial efervescencia.

No estoy seguro de que este sea el primer prontuario moderno de la historia; pero no creo equivocarme en que sí sea el de mayor difusión, pues se ha estado editando ininterrumpidamente desde 1872 hasta mediados del siglo XX, en enormes tiradas y con actualización constante.

Sorprendentemente, se trata de un libro muy fácil de encontrar en alguna de sus ediciones a la vez que protagoniza un episodio tan poco conocido o divulgado; me ha costado encontrar referencias más allá de menciones tangenciales. Quizá desde un punto de vista técnico, la mejor información la ofrezca Stanley Rabun en su libro “Structural Analysis of Historic Buildings” (Wiley, New York, 2000), en el que demuestra además lo exacto de los datos que contenía recalculando muchas de las tablas con procedimientos y criterios actuales.

Quién sabe, quizá algún lector nos pueda aportar algo más…

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Comments (3)
Fernando Valderrama (not verified)
5 February 2016 12:18 pm Reply

Buena reflexión. Hace unos años, un directivo de Arcelor, justo en la época de su fusión con Mittal, me preguntó dentro de un estudio que estaban haciendo por la razón de que en España se utilizara mucho más el hormigón que en los paises avanzados de nuestro entorno. Mi razón fue que los arquitectos e ingenieros habíamos sido predispuestos contra su cálculo. Por un lado, para los ingenieros es el país de Torroja. Por otra parte, a los arquitectos se nos decía que no nos liáramos con el acero, que aparentemente es más fácil pero luego se complican los enlaces, los efectos de segundo orden, etc. Que el hormigón se diseña en dos fases: predimensionado y armado, y los errores de la primera se compensan en la segunda (o algo así). Saludos,

Galmés (not verified)
5 February 2016 12:18 pm Reply

Que bueno y lo mismo ha pasado con el cemento en México, si al final somos esclavos del poder, venga de donde venga. Saludos y enhorabuena por el post.

José Antonio Pr... (not verified)
5 February 2016 12:18 pm Reply

También hay otra razón: Los calculistas de la época eran en muchos casos ingenieros militares (Le Baron Jenney, Dankmar Adler...)el equivalente de nuestros Ingenieros de Armamento y Construcción,y estaban familiarizados con las estructuras metálicas.

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