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Club de ArquiLectura

"Hay muchas veces libros sin Doctor que los lea; hay también otras Doctores que carecen de Libros: lo uno y lo otro es perjudicial en la República, y así en la Arquitectura si no se leen son superfluos los Libros". (Juan Caramuel, 1678)

EL CENTRO DEL MUNDO

Carlos Javier Irisarri Martínez Profesor de Deontología e Historia del Arte y Arquitectura Blog Club de ArquiLectura Published 08 November 2013

La llamada “cuestión judía” es –al menos para mí- un asunto inabarcable… libros malditos como El judío internacional, historias asombrosas como la de los Protocolos de Sión (véase el relato de Will Eisner), reflexiones como las de Amos Oz en su autobiografía, la reciente película sobre Hannah Arendt, no son más que mínimas partes de un complejo caleidoscopio que no cesa de crecer.

 

 

Un punto de vista privilegiado a un problema de imposible solución es el que propongo este mes, directamente desde el ojo del huracán: Crónicas de Jerusalén (ISBN 978-84-15163-34-3), premiado cómic de Guy Delisle que sigue la estela de sus aventuras en Birmania. El autor, consorte de una doctora de Médicos del Mundo a la que sigue a los destinos más dispares, resulta en este caso un agudo observador de la cotidianeidad de la que es, probablemente, la ciudad socialmente más compleja del mundo, una ciudad con un urbanismo marcado por la superposición de espacios sagrados, ritos y monumentos, por las costuras que imponen sus muros y los permanentes controles callejeros, por la forzada pero necesaria convivencia de grupos sociales, religiosos y étnicos llamados a colisionar por los motivos más insospechados, en suma, por la constante sombra de lo extravagante y lo absurdo.

 

Si puede haber un laboratorio urbano único en el que estudiar las complejas fuerzas que hacen o deshacen Ciudad, esta lectura nos dejará claro que Jerusalén tiene todas las de ganar. Delisle nos resulta un espectador privilegiado: se aprende más sobre un barrio llevando a los niños al parque, comprando en el supermercado de la esquina o charlando con el mendigo del semáforo, que acudiendo a complejos informes sectoriales. Y para ello nuestro autor es el sujeto perfecto: la posibilidad de ver las cosas desde fuera -por su condición de residente extranjero- se une a su jornada diaria de amo de casa, a su agudeza y sentido del humor, y todo ello se expresa mediante un dibujo de simplicísima contundencia. El resultado no puede ser otro que una apasionante arquilectura para este mes de noviembre.

 

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