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La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

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CAMBIO DE HORARIO: EL MISTERIO DEL AHORRO

Máximo Cortés Navajas Prof. Dr. D. Empresa Blog La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa Published 26 September 2016

¿Tienen realmente justificación económica los cambios de horario? Desde los organismos institucionales se viene argumentando y manteniendo, año tras año, que esta práctica del cambio horario supone un importante ahorro energético, con una repercusión positiva en la economía general de cada país que lo aplica.  Esta medida se fue haciendo común en Europa y Norteamérica a partir de 1975, con la primera crisis del petróleo. Las horas de luz natural se adaptan al inicio de la jornada laboral,  para poder prescindir así en mayor medida de la luz eléctrica. Además del ahorro general en el consumo, los beneficios se manifiestan especialmente en el comercio, en la seguridad vial y en actividades como la agricultura.

Lo cierto es que esta circunstancia, no termina de constatarse de una forma fehaciente. De hecho, en el caso de España, no existen datos objetivos que lo avalen y, desde hace unas cuantas décadas, se desliza a la opinión pública la misma cifra  estimativa de siempre, unos 300 millones de euros anuales (un 5% del consumo general en iluminación), que parece  ciertamente desactualizada y poco fundamentada. Observaciones  realizadas desde la empresa Red Eléctrica Española, indican que los registros de consumo descienden algo los primeros días, pero esa disminución no se mantiene de forma constante.

Sería necesario que uno de los países occidentales  se prestase voluntario y no aplicase durante un año tal cambio (España, por su nivel económico y su ubicación geográfica sería un buen banco de pruebas), para que se pudiese hacer así una comparativa real con los consumos y efectos de años anteriores.

Analistas y expertos no terminan de constatar las ventajas y ahorros que se proclaman, o al menos no ven compensación entre los aspectos favorables frente a los inconvenientes y perjuicios derivados. Alegan que los efectos nocivos (en salud y hábitos de vida) tienen una repercusión económica (gastos sanitarios y productividad de las personas) mayor que el posible ahorro energético. Algunos estudios realizados en Estados Unidos indican que, en el horario de verano, lo que se ahorra en los hogares en luz por anochecer más tarde, se gasta en mayor medida en aire acondicionado.

Por otro lado, los aspectos relativos a trastornos en la salud  e incluso en la seguridad vial producidos por el cambio horario, tampoco terminan de demostrarse con rotundidad en los diferentes estudios y observaciones empíricas realizadas.

Por tanto, parece que ni las ventajas relativas al ahorro en consumo quedan suficientemente claras, ni los inconvenientes son realmente evidentes. Lo cierto es que un montón de países occidentales al unísono, siguen aplicando esta medida; la propia Unión Europea marca una directiva al respecto y es totalmente partidaria. Habrá que pensar que por algo será. Da la impresión de que en cierto modo es una costumbre adoptada, que ya se hace difícil no poner en marcha cada otoño y primavera.

Centrémonos en el caso de España y realicemos unas cuantas reflexiones al respecto:

A nivel poblacional, el hecho de que amanezca una hora antes y anochezca una hora antes, tiene poca repercusión, teniendo en cuenta  los hábitos de vida, consumo y la cierta tendencia  al trasnoche. Ni siquiera existen horarios laborales homogéneos. Nos guiamos por la hora que marca el reloj,  no por la luz solar. Estamos sujetos también a los horarios de los eventos y espectáculos y a los programas de televisión que se emiten, que terminan por marcar nuestras costumbres.

En las oficinas, industrias, comercios,  hospitales, universidades, colegios,… la luz eléctrica permanece encendida en el 95% de los casos  de forma continuada, sea cual sea la hora y la luz exterior (invito a hacer una observación al respecto). Incluso en muchos casos se bajan las persianas para que el sol no moleste en los puestos de trabajo o se refleje en las pantallas de los ordenadores. Siguen siendo muchos los edificios, algunos de ellos con el calificativo de “inteligentes”, donde en invierno te cueces de calor y en verano te pasmas de frío (también pasa al revés, en lugares mal acondicionados). Quizá el ahorro si se pueda manifestar en cierto modo en el alumbrado público,  si se sigue por parte de la administración pública una gestión eficiente, adaptando y programando los tiempos de iluminación de forma coherente.

Ningún  sector económico parece especialmente perjudicado o beneficiado por estas medidas, según las valoraciones realizadas por diferentes asociaciones y entidades, aunque se defienden ciertas ventajas en algunas actividades agrícolas y ganaderas.  Lógicamente,  los múltiples bares, comercios  y recintos con actividades al aire libre, en el horario de verano parecen favorecerse  de que anochezca cuanto más tarde mejor, porque la gente es más proclive a salir y alargar su estancia, antes de refugiarse en sus domicilios. El sector industrial no se ve especialmente influenciado; los ritmos de trabajo se mantienen aparentemente constantes antes y después de los cambios. La producción puede verse afectada por la estacionalidad en sí, pero no por el hecho de que se ponga o se quite una hora más de reloj.

En España peninsular, según nuestro huso horario, deberíamos en realidad tener una hora menos, como ocurre por ejemplo en Portugal. Según profesionales del turismo, en cierto modo esto provoca en el turista extranjero recién llegado, una percepción inicial positiva hacia ese país, porque gana una hora más en sus vacaciones.

Sería necesario que alguien representativo y documentado aclarase definitivamente este misterio del ahorro, con datos y reloj en mano. Mientras tanto, toca seguir adaptándonos dos veces al año y no tener despistes graves con la hora.

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Comments (2)
ANA Mª MARTÍN (not verified)
25 October 2016 03:53 pm Reply

Estoy de acuerdo en que el principal problema puede estar en el despilfarro de energía y la mala utilización de los recursos, más que en la repercusión que pueda tener el cambio de horario, y es ahí donde se deberían tomar medidas y plantear restricciones. Es verdad que en algunas zonas como Baleares, anochece excesivamente rápido comparado con Galicia por ejemplo, y cuando se vuelve al horario de invierno les repercute muy negativamente.

Angel F. Plasencia (not verified)
8 November 2016 04:23 pm Reply

Estoy completamente de acuerdo en que no tendría que ser tan complicado determinar los ahorros reales producidos por el cambio de hora, pero parece que hay bastante opacidad al respecto. Quizá buscan tenernos entretenidos con estas cosas, que ya se han convertido en costumbre adquirida y como se dice en el artículo, ya va ser difícil que no se siga aplicando. El horario de verano que da un plus de luz diurna, es en general muy bien recibido, pero no se justifica mantenerlo todo el año.

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