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Liderazgo y tendencias sociales

Descripción del blog de Moisés 

Lágrimas de alegría

Moisés Ruiz González Profesor Titular Blog Liderazgo y tendencias sociales Publicado 31 Mayo 2016

La final de la Liga de Campeones fue un acontecimiento de gran brillantez mundial. No sólo era fútbol, era mucho más porque este deporte es poliédrico. No sólo pasa lo que acontece en el terreno de juego.

Lamentablemente siempre hay uno que pierde y es la peor de las derrotas. No hay justicia, ni reparto de puntos. O la gloria o el dolor. No es lo apropiado para mensajes de valores, no es eso lo que se pretende porque en esta final no hubo perdedores. Si hubo un ganador con sabor agridulce en la victoria pero no hubo derrotados, ni fracasados. Se tomaron decisiones que no resultaron pero jamás hubo rendición.

Las lágrimas no tienen lugar, ni el perddir perdón porque nadie está acusado de nada, ni es culpable. Hubo fallos, cansancio, errores de concentración, incluso miedo pero también hubo atrevimiento y esfuerzo por conseguir el objetivo.

En el caso del Real Madrid, felicitarle porque ya tiene más. En el caso del Atlético de Madrid felicitarle por el espectáculo de coraje que han brindado en la competición. No ganaron pero tampoco perdieron. A los puntos hubieran obtenido la Copa pero la justicia en el fútbol tiene que dirimirse en una absurda tanda de penaltys.

El valor del esfuerzo no fué recompensado pero el valor de la derrota que no del fracaso si tiene que ser recompensado. Hay que saber caer y hay que saber levantarse. El Atlético cayó con dignidad y así debe levantarse. Hay que seguir creyendo, hay que serguir luchando y conseguirán el objetivo.

Cuando hay un líder que marca el camino, a pesar de que sus decisiones no se vean reflejadas en el resultado, el equipo es más fácil recuperarlo.

El liderazgo de Diego Siemone es incuestionable. Es un líder ejemplar porque ha transforamdo la historia del Atlético de Madrid. Le queda una y debe cumplir con su objetivo. Habrá una tercera final en la era Simeone,, es decir, una nueva oportunidad para aprender de errores y para fabricar lágrimas pero de alegría.

En los momentos difíciles cambiar el rumbo es asegurarse el naufragio.

 

 

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