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Deja que te cuente mi historia

Lo primero de todo, y antes de hablar sobre mi, es presentar a los verdaderos protagonistas de este blog: mis amigos. Personas con las que convivo y en las que me baso para crear un conjunto de personajes. Unos llegan y se van, otros se quedan un poco mas, algunos vuleven pasado un tiempo, y luego están los que siempre permanecen a tu lado. Ellos no existen, pero lo parece; y las historietas, anéctodas y problemas que cuentan pueden parecer pura ficción, pero como en las mejores películas...está basado en hechos reales. Y de mi solo decir que tengo 22 años y este año terminé la carrera de Periodismo

Con el calor viene el frío

egarcia . Blog Deja que te cuente mi historia Publicado 03 Febrero 2009

Como todas las mañanas te levantas, subes las persianas de tu cuarto, ¿y qué ves?... ¡Otro día resplandeciente!, el cielo es azul sin una nube. Abres las ventanas para respirar la brisa fresca de la mañana y…te encuentras con una bofetada de calor. ¡Menuda paliza!, pero esto no baja tu animo. Comienzas a pensar donde guardaste la ropa de verano. Cuando la localizas te das cuenta que la mayoría de las cosas o no te sirven o están en un estado bastante lamentable para ser puestas. Aún así te haces con tus viejos pantalones cortos vaqueros, la clásica camiseta que luces todo el año (porque durante todo el año llevas camiseta de manga corta) y las chanclas de la piscina. Completas tu atuendo con unas gafas de sol, cuanto más grandes mejor, y una gorra. Eso si, la gorra bien calada e inclinada levemente hacia un lado. Estilo.

Sales de casa, y cuando pasas por delante del espejo del portal te das cuenta de lo blanco que estas después de haber pasado meses debajo de capas y capas de ropa. Sin que un rayito de sol tocase tu piel. El paseo desde la parada del autobús al edificio es como atravesar un mini desierto, ¡Qué calor! Cuando entras al edificio y notas ese fresquito revives. Pero como todos sabemos, y solemos olvidar de un año a otro, esto dura poco. Llegas a clase donde tus compañeros están tan acalorados como tu. Las ventanas están abiertas. Bien. Pero de pronto comienza un ruido familiar… ¡La calefacción! No, no, no. Algo mucho peor. ¡El aire acondicionado!

En estos momentos recuerdas como vas vestido y te entra el pánico. Tus pies enfundados en las chanclas de la piscina se vuelven blancos y pierden la sensibilidad. En tus brazos y piernas comienza a hacer efecto ese fenómeno conocido como: piel de pollo. Comienzas a estornudar. Te sientes congelado… ¡Bienvenido al frío del verano!

A partir de este momento tienes todas las papeletas para coger un catarro de comienzo de verano que te acompañará durante todos los exámenes finales.

Consejos:
Para no sufrir lo que te queda de curso tienes dos opciones:
A- Conseguir que toda la clase se ponga de acuerdo para que apaguen el aire (cuestión difícil. Siempre hay algún histérico del calor)
B- Llevar un set de supervivencia compuesto por ropa de abrigo y pañuelos.
¡Suerte!

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Comentarios (5)
Adrián (no verificado)
5 Febrero 2016 12:22 pm Responder

Me identifico como uno de esos "histéricos del calor", todo el año en manga corta + cazadora en invierno, la cual me quito nada mas entrar en cualquier sitio. Me ha hecho mucha gracia lo de las gafas, hay un movimiento social respecto a ver quien las tiene mas grandes ( las gafas claro ;-) Un saludo, Adrián.

Sara (no verificado)
5 Febrero 2016 12:22 pm Responder

Pues yo creo que la mejor opción es coger una taquilla en el edificio en el cual estudias y guardar allí la ropa que pueda servirte de abrigo en los momentos de "frío de verano"... es mucho mas cómodo, y si un día tienes mucho calor, no tienes que cargar con el jersey de turno todo el día... Consejo1: no pongais un candado con la parte que se cierra larga... SE PUEDEN ABRIR. Consejo2: no lo compreis en los chinos (tiendas de 20 duros de antes) porque a veces se pueden abrir con otras llaves que no sean vuestra copia... a una amiga mia le paso ;) Saludos, Sara

hei (no verificado)
5 Febrero 2016 12:22 pm Responder

La solución más fácil... estudiar en la Complutense! ahí nunca sufrirás los efectos del aire acondicionado, por mucho caló que haga en la calle, o en la clase... ufff.... veranito... veranito...

Abel (no verificado)
5 Febrero 2016 12:22 pm Responder

Otro identificado con los "catarros acondicionados". Me los pillo más en verano que en invierno, imagínense. Y a la solución fácil: en los autobuses no te libras del aire acondicionado. Te lo dice alguien que pasa muuuucho a diario en autobús. Consejo 3: No uses a menos que te sea estrictamente necesario las taquillas de la uni. Las de arquitectura estas que cierran bien son una excepción. Y más que sentirte congelado, lo que sientes es cómo te viene todo el catarro de golpe, con la sensación del aire que te roza, eriza el vello y se ríe de tí preguntándote sarcásticamente si has cogido pañuelos de casa...

Hola, muy buena tu anécdota y consejos plasmados. Me gustaron y creo que me lo llevo de consejo. Gracias.

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