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La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa

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LA BOLSA, LAS EMPRESAS, LOS INVERSORES Y LOS ESPECULADORES

Máximo Cortés Navajas Prof. Dr. D. Empresa Blog La empresa es un mundo, y el mundo es una empresa Publicado 30 Noviembre 2017

La bolsa de valores proporciona un fiel reflejo del interés y expectativas que cada compañía empresarial genera entre los múltiples y variopintos inversores, ávidos de obtener rentabilidades a partir de sus apuestas en los mercados financieros, ya provengan de grandes grupos, fondos o modestos ahorradores particulares. La bolsa sigue sorprendiendo, enganchando, sigue tomando el pulso día a día sin dar descanso, al estado y el saber hacer de las empresas y sectores económicos.

Cualquier síntoma negativo que pueda afectar a una compañía que cotice, ya sea por causas propias internas o amenazas externas -incluso si se trata de mera sospecha o rumor y carece de fundamentos objetivos- es penalizado inmisericordemente. Por el contrario, cualquier situación que huela a progreso, crecimiento y oportunismo, aun estando basada en intuiciones sin sustento fehaciente, tiene su recompensa con subidas del valor de las acciones que son celebradas por quienes anticiparon esa circunstancia y depositaron sus recursos monetarios en esas firmas. No se puede escapar el cariz especulativo de la bolsa que, en ocasiones, llega a asemejarse a un ingente casino donde muchos advenedizos se dejan tentar por esa vorágine y se atreven a depositar buena parte de sus ahorros, en general asesorados por intermediarios especializados y entidades financieras que son también actores importantes del sistema. Recurriendo a un término de moda manejado en diversos foros, podríamos decir que la bolsa conforma un “ecosistema” ciertamente curioso y complejo.

Si echamos un vistazo ahora mismo al panorama bursátil, podemos quedarnos perplejos ante el valor que alcanzan determinadas compañías como Apple, rozando los 900.000 millones de dólares, más que todas las empresas del Ibex (unos 660.000 millones). Y luego vienen otras gigantes tecnológicas como Google (723.000 millones), Microsoft (649.000) millones, Amazon (535.000), y Facebook (519.000) millones. Entre las 5 suman 3,3 billones de dólares. Sirvan estos datos como botón de muestra de los volúmenes que se manejan en los mercados financieros y de lo que se puede cocinar por detrás.

La bolsa también está adherida implícitamente al riesgo. En el año 1929 se produjo el primer crack bursátil. Muchos pequeños inversores creyeron encontrar la panacea en este procedimiento novedoso de hacerse rico, confiando todos sus ahorros en títulos que se convirtieron al poco tiempo en papel mojado. Ya en nuestros tiempos, tenemos la famosa quiebra de Lehman Brothers, que contribuyó a desencadenar la gran crisis global financiera, con el bajonazo bursátil generalizado consiguiente. Y por mencionar ejemplos de ámbito nacional, los recientes casos de Bankia, Banco Popular o el tema de las acciones preferentes.

Desde entonces, se deben tener en cuenta estas lecciones históricas, convirtiéndose la prudencia en la primera regla de muchos inversores que miran con lupa con quién, dónde y cuándo se juegan los cuartos. Dicho todo lo anterior, podemos reflexionar sobre una serie de juicios de valor o tópicos sobre la bolsa que pueden ser cuanto menos discutibles. Destaquemos aquí cinco afirmaciones recurrentes que no siempre se cumplen y no son verdades absolutas:

1.-Las operaciones en bolsa están reservadas para expertos y para ricos.

En realidad, las operaciones de inversión y especulación en bolsa, son sencillas y accesibles a todo el mundo, y más ahora con la globalización, las nuevas tecnologías, las nuevas plataformas para operar y las agencias financieras asesoras. Es verdad que conviene estar informado y tener unos conocimientos básicos y, a partir de ahí, la intuición y el sentido común juegan sus bazas. Por supuesto que hay que añadir el componente suerte, porque la evolución de los valores es muchas veces imprevisible hasta para los más especialistas. Por otro lado, tampoco hace falta invertir grandes cantidades; de hecho, existen innumerables pequeños ahorradores que poseen títulos de muy diversas compañías (otra cosa es que esos depósitos lleguen a compensar y cubrir las expectativas). Incluso brokers o intermediaros financieros prestan lo que se quiera invertir a cambio de intereses y comisiones, por lo que el dinero que se está jugando en este caso no es ni siquiera propiedad del inversor.

2.-En la bolsa solo se gana si las acciones suben, si hay tendencias alcistas.

Las operaciones en bolsa se fueron sofisticando hasta el punto de que se pierde la esencia de invertir en empresas porque se confía en ellas; un ejemplo son las denominadas operaciones a corto, donde lo que se hace es apostar a que se va a producir una bajada del precio de las acciones. Los brokers prestan acciones a un precio x a un determinado jugador de bolsa. Este jugador vende esas acciones a ese precio y luego al cabo de un tiempo, aprovechando un descenso en su valor, las recompra más baratas para devolvérselas al prestador. La diferencia del precio a que las compró respecto al precio al que las ha devuelto, constituye su ganancia.

Últimamente varias compañías se han visto afectadas por este tipo de operaciones. En cuanto los inversores ven síntomas de que las acciones de una empresa tienen pinta de ir a la baja, se multiplican estos movimientos especulativos. Por ejemplo, cuando surge cualquier normativa o problemática de diversa índole, ya sea hacia un sector o economía en general o hacia una empresa en concreto, interpretándose en los mercados que puede incidir en los resultados.

Si las empresas anuncian un profit warning (cuando no van a cumplir con los beneficios inicialmente programados), las acciones tienden al desplome (que puede llegar a cifras de un 20% de caída de golpe). En los últimos meses ha ocurrido con firmas como Carrefour, Adidas, Bayer, o a nivel nacional Grupo DIA, Siemens-Gamesa o Técnicas Reunidas. En estos casos, lo importante es prever o intuir ese profit warning antes de que se produzca, para poder sacar provecho de las operaciones a corto. En ese momento, los fondos aprovechan para adquirir a precio bajo esos “ángeles caídos”, con la confianza de que recuperarán el pulso y subirán en el futuro. Pero ojo, esto tampoco siempre se cumple: a nivel nacional tenemos, por nombrar ejemplos recientes, los casos del grupo Prisa o del propio Banco Popular.

3.-Las acciones de una empresa se valoran en función de los dividendos que se vayan a repartir.

Este es uno de los sistemas básicos para estimar el precio de mercado de las acciones de una empresa. Pero hay que tener en cuenta que no siempre tiene que ser así. Lo importante realmente no es repartir beneficio de forma constante, sino reinvertirlo en la compañía para crear valor. Inditex estuvo 10 años sin repartir dividendo desde que salió a bolsa y sus acciones multiplicaron por 10 su valor, lo que supone una mayor ganancia para cualquier inversor inicial que si se hubieran repartido los beneficios de forma recurrente.

4.-Todas las grandes empresas cotizan en bolsa o deberían hacerlo.

La mayoría de las grandes corporaciones, basan su crecimiento en su salida a bolsa, pero no todas las grandes cotizan. Por ejemplo, muchas importantes empresas de tradición familiar son reacias a salir al mercado, quizá porque así tienen más protegido y controlado su capital y se evitan ataques externos (incluso posibles “Opas”). En España, está el caso de El Corte Inglés, empresa referente donde las haya (primer empleador privado nacional, con más de 91.000 puestos de trabajo directos); precisamente ahora está el debate sobre la mesa de si debería empezar a cotizar en bolsa, lo que le permitiría captar financiación para, entre otros retos, poder emprender un proceso de crecimiento a nivel internacional. Muchos observadores señalan que estar en bolsa también es una cuestión de imagen y reputación. Pero no todo el mundo está de acuerdo con ello. Además, también están algunas exitosas startups que adquieren un valor ingente de mercado de forma vertiginosa, sin necesidad de salir a bolsa (ver el artículo del blog  El incierto valor de los negocios ).

5.-Los inversores deben diversificar su cartera de valores, “poner los huevos en distintos cestos”.

Esto parece coherente, pero no garantiza más ganancias. La experiencia dice que los modestos inversores que tienen repartida su cartera en distintas firmas, no acaban de sacar provechos sustanciales (lo que ganan por un lado, lo pierden por otro). Tener títulos de diversas empresas requiere manejar más información de cada posición y más tiempo de dedicación para hacer seguimiento. Quizás si se quieren obtener rentabilidades significativas, hay que concentrar más las apuestas en valores mejor seleccionados, afinar la puntería y tratar de ser visionario. Ya lo dijo el célebre inversor multimillonario Warren Buffett: “Diversificar solo es necesario cuando los inversores no saben qué están haciendo”.

Solo queda decir: “Hagan juego, señores” (pero con cuidado). “No va más”.

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Comentarios (3)
Pablo Pérez (no verificado)
11 Diciembre 2017 08:39 pm Responder

Pienso que en España no hay suficiente cultura financiera ni cultura del ahorro. La mayoría de la gente que consigue disponer de algo de dinero en sus cuentas, invierte en productos y paquetes financieros estandars ofrecidos por los bancos y otros intermediarios o bien compra algunas acciones por consejo de algún allegado, y poco más, porque experiencias vistas del pasado no invitan a asumir riesgos. Se sigue prefiriendo invertir en "el ladrillo".

Rosa Soto (no verificado)
12 Diciembre 2017 03:39 pm Responder

Parece cumplirse lo que dicen sobre que solo un 5% de las personas y entidades que se embarcan en aventuras financieras salen enriquecidos, y el beneficio siempre se queda para los mismos. El resto de arriesgados inversores se llevan más disgustos que otra cosa, y encima están los casos de los bonos basura, de las acciones que terminan por no valer nada (Popular, Banesto, Terra), preferentes, inversión en sellos (fórum filatélico), hipotecas en yenes, etc. Y ahora, también, para remate, el bitcoin ya cotizando en bolsa y otros valores futuros ficticios que están por venir.

Enrique Gragera (no verificado)
13 Diciembre 2017 11:49 am Responder

Aleccionador artículo, como he leído en los comentarios no destacamos por la cultura financiera, y parece que no tenemos reparo en jugarnos “pequeñas” cantidades en las distintas loterías y casas de apuestas que tanto abundan en nuestros días y sin embargo somos muy prudentes y reacios a la hora de arriesgar cantidades mayores en bolsa, aunque las probabilidades de beneficio sean muy superiores a que nos toque la lotería. En mi opinión, los españoles en general creen saber mucho de futbol, pero poco de cuestiones económicas y financieras y por tanto creen que la bolsa es para los que entienden de ese negociado.

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